“La ficción es que hay soluciones mágicas para el problema de la inseguridad. La realidad es que no se va a resolver en el corto plazo, es en el mediano y largo plazo porque sus raíces sociales son profundas en la medida en que descuidamos la educación secundaria, la desigualdad ha crecido y el germen de la delincuencia está ahí y seguirá”.
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Dichas palabras provienen del exdiputado y analista político Constantino Urcuyo, quien sostuvo que resolver la inseguridad tomará años, quizá muchos, y no es algo que se resuelva con “la teoría del chilillo”, imponiendo penas más altas o destapándoles la cara a los sospechosos de crímenes.
El analista opinó que, si bien debe existir un sistema adecuado de represión contra la delincuencia, la solución a la inseguridad debe fundamentarse en la inversión social, en generación de empleo y acceso a educación y salud.
“La desigualdad genera resentimiento y deseos de tener lo que no se tiene. Lo más importante es tener programas de educación en valores”, afirmó.
Para el exdiputado socialcristiano, el Gobierno trabaja en la dirección correcta al enfocarse en programas de largo plazo, aunque estos no sean tan visibles o populares, y debe advertir al público que el problema es de fondo.
Para él, quienes creen en la política del “chilillo” son ingenuos.
Jorge Chavarría, fiscal general, coincidió en que no todo el problema se resuelve por la vía de la represión. Se trata también del diálogo social y del aporte ciudadano, así como del establecimiento de vías para recuperar a la juventud y de que haya presencia estatal en las comunidades.