El empresario Manuel Baldizón, de 40 años, es uno de los aspirantes a la presidencia de Guatemala más llamativo. Quizá va de segundo en la contienda por el tipo de promesas que hace.
Ha prometido que, si es presidente, introducirá la pena de muerte, llevará a la Selección Nacional de Futbol al Mundial y dará un decimoquinto salario a los trabajadores, aunque los analistas coinciden en que eso es fiscalmente imposible.
Otro rasgo que distingue a este empresario de 40 años son las cosas que dice de sí mismo.
“Nunca me quito los anteojos, además, las personas dicen que me parezco a Clark Kent”, ha declarado públicamente.
En febrero, aún siendo diputado, la prensa local hizo referencia a la inauguración de un monumento al adulto mayor cuya figura central es Baldizón y el presidente de la Asociación Nacional del Adulto Mayor. La estatua, que se erige sobre la calle principal de Santa Elena (Petén), lleva también el nombre del candidato.
Varias estaciones de bomberos también han sido bautizadas con su nombre y en sus plazas públicas aparecía con la Biblia en una mano y en la otra la Constitución. Cuestión de estrategia como él mismo también ha aclarado.
A inicios de año, ya aspiraba a la candidatura presidencial de la coalición oficial integrada por la Unidad Nacional de la Esperanza y Gran Alianza Nacional. Sin embargo, cuando fue claro que la postulación era para la primera dama Sandra Torres, Baldizón rompió con el partido y fundó el suyo: Libertad Democrática Renovada (Líder).
Esa palabra también es parte de su autobiografía titulada “El líder de una nueva generación”, donde asegura que sus iniciativas empresariales han generado empleo para unas 25.000 personas.