Puedo probar, video en mano, que el dinero salió de mi bolsa y que se lo llevaron los fantasmas. Ocurrió con dos timos que suman casi un millón de dólares: “Videos familiares” y “Charlas Fantasmas”.
1. “Videos familiares”. Se compra un producto de 100 pesos a un familiar, pero se le paga 500. Como la factura es timbrada, todo es legal. No puedo reclamar. Doña Laura Chinchilla contrató a su hermano para hacer anuncios que fueron valuados en $100.000 por productores audiovisuales, pero la factura es por $500.000. El TSE paga porque los videos existen, la factura es timbrada y la ley lo permite. ¡Qué bien, todo es legal!
2.“Charlas fantasmas”.Se hacen facturas por 200 charlas a $2.000 cada una, donde no hubo expositor, ni público, ni local, ni comidas, ni transporte ni viáticos. O sea, un fantasma da charlas a muchos fantasmas, pero se cobra dinero de verdad. Una fundación (sin fin de lucro) de Otto Guevara cobra al TSE $400.000 en charlas donde todo es inexistente.
La Defensoría de los Habitantes ni siquiera opina del caso, el Tribunal Supremo de Elecciones simplemente paga las facturas porque los papelitos hablan , gran labor fiscalizadora. Y yo duermo tranquilo porque mi dinero colabora con la democracia. ¿Así o más pendejos?
La deuda política nació para que partidos populares pero pobres tuvieran chance en las elecciones. La verdad es que en 2010 la deuda política nos dio el video musical de la Patriótica Costarricense más caro jamás filmado, charlas falsas, hombres chingos y el “menos malo”. No se generaron mejores gobernantes ni mejores votantes; fue un desperdicio total de dinero, mi dinero, porque todos los meses pago impuesto de la renta. Deseo invertir en democracia, no patrocinar fantasmas.
Vigilancia.
Y ahora ¿quién podrá defendernos? Dependemos de la prensa y las redes sociales para descubrir estos abusos, porque los vigilantes de fondos públicos deben su puesto precisamente a un político electo mediante campañas financiadas por deuda política. Por eso no harán mucho al respecto ni la contralora, ni los magistrados del TSE, ni el fiscal general, ni el procurador ni la defensora de los habitantes. Se verían malagradecidos cuestionando a quien les dio trabajo.
Si los contribuyentes no cuidamos nuestro propio dinero, nadie lo hará. La opción más simple es que la deuda política sea reducida para que al menos se baje el monto del fraude, pero la única forma de bajar la santa deuda política es mediante ley aprobada en el Congreso, por los diputados, esos que resultan electos con millonarias campañas y que ya tienen planeado a cuál puesto aspiran para el 2014. No creo que quieran desfinanciar sus propios planes laborales y de pensión.
Estamos en un callejón sin salida, cada día nos aproximamos más a revueltas de indignados como las de Egipto o España, lo cual es peligroso. Un grupo de ciudadanos queremos pasar de la denuncia en las redes sociales hacia la acción en el mundo real, pero sin llegar al extremo de instalar guillotinas en la plaza de la Democracia. Lo triste es no se nos ocurre cuál es la acción clara para evitar estos asaltos a la ciudadanía. ¿Qué haría usted para evitar que le sigan estafando? Si aplicamos seguridad ciudadana, se recomienda una comunidad organizada contra el hampa. Anótenme en la lista de voluntarios.