La Cancillería pidió ayer a los gobiernos de Centroamérica presionar a Nicaragua para que cancele cualquier posibilidad de otorgar asilo al dictador libio Muammar Gadafi, en apariencia depuesto en su país por las fuerzas rebeldes.
El Gobierno emitió el llamado dos días después de que un asesor del presidente Daniel Ortega, Bayardo Arce, mencionara la disposición a acoger a Gadafi, el hombre más repudiado del momento por la comunidad internacional.
“Costa Rica exhorta al resto de las naciones centroamericanas a solicitar al Gobierno de Nicaragua a que, en defensa de la seguridad y la paz de nuestra región, sea rechazada cualquier posibilidad de asilo político a Muammar al-Gadafi”, se lee en el último párrafo de un comunicado de prensa emitido ayer en la tarde por la Cancillería.
De esta manera reaccionó el Gobierno ante las palabras de Bayardo Arce, quien este miércoles insinuó así la posición de Nicaragua: “Si alguien nos pidiera asilo tendríamos que considerarlo positivamente porque este pueblo (Libia) recibió asilo cuando nos asesinaba la dictadura somocista”, dijo el asesor, según lo cita la agencia AP.
Aunque a escala mundial Nicaragua pueda representar un peso político pequeño, el gobierno de Ortega es uno de los pocos que respaldan al dictador libio, en la misma línea del Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela.
“Reconocemos un solo gobierno, el que dirige Muammar Gadafi. Ratificamos nuestra solidaridad con el pueblo libio, hermano agredido y bombardeado”, dijo Chávez este martes, según la agencia AFP, minutos antes de que hablara Bayardo Arce en Managua.
El gobierno de Daniel Ortega tiene una relación cordial desde hace años con el gobierno del dictador africano, cuyo sobrino Mohamed Lashtar es un importante asesor presidencial en Managua, según revelaciones de los cables publicados por la organización Wikileaks.
También diputados sandinistas han expresado apoyo al dictador y criticaron a la Unión Europea y a Estados Unidos por anteponer en Libia “sus intereses petroleros”.
Posición de país. El Gobierno de Costa Rica tiene una posición muy distinta. Ayer expresó su “esperanza de que triunfen las fuerzas insurgentes” como posible vía para garantizar la “transformación de un régimen autoritario a un régimen plenamente democrático”, se lee en el boletín oficial, sin basarse en palabras de ningún funcionario.
No fue posible conocer ayer de qué manera pretende el Gobierno convencer a sus contrapartes centroamericanos para hacer ante Managua una exhortación contra Muammar Gadafi.
El ministro de la Presidencia, Carlos Ricardo Benavides, ejerce como canciller interino, pero aseguró que los detalles para este comunicado fueron coordinados por Carlos Roverssi, vicecanciller que está a cargo del Ministerio de Relaciones Exteriores durante agosto, mientras asume funciones el titular designado, Enrique Castillo, quien llegará el 5 de setiembre.
Pese a estos movimientos, la Cancillería dejó clara la posición tica y el llamado al Consejo Nacional de Transición (órgano político de los rebeldes libios) para que respete los derechos humanos y promuevan “el desarrollo de Libia en un marco de libertad y de justicia”.
Las autoridades políticas internacionales desconocían todavía ayer la ubicación de Gadafi, de quien se sospecha haya salido de Libia ante la aparente derrota a manos de las fuerzas insurgentes, cuyos líderes ofrecen $1,7 millones a quien lo entregue vivo o muerto, según agencias de noticias.