Itaipú , la segunda represa hidroeléctrica más grande del mundo, ubicada entre la frontera de Brasil y Paraguay, utilizará una fórmula tica para pagar bonos de carbono a pequeños agricultores.
Se trata de una metodología desarrollada por la Corporación Educativa para el Desarrollo Costarricense (Cedeco) y la Universidad de Costa Rica (UCR), la cual permite cuantificar científicamente cuánto CO2 captura un pequeño productor orgánico.
Asimismo, logra estimar los contaminantes que deja de emitir y cuál es el aporte de ese agricultor a la biodiversidad.
Con base en esa ecuación, Itaipú pretende emitir bonos de carbono para los productores agrícolas ubicados en la zona de impacto de la generadora, explicó Pedro Mancuello, director de la represa.
“A nosotros, como empresa privada, nos interesa llegar a ser carbono cero y por eso estamos haciendo que ese beneficio llegue de forma directa al pequeño productor”, dijo Mancuello, quien estuvo de visita en el país la semana anterior.
Durante su estadía en Costa Rica, el paraguayo visitó algunos proyectos de agroecología y mitigación del cambio climático.
Aseguró que el modelo tico ya fue probado sobre el terreno en Paraguay, Nicaragua y otros países.
“Queremos que esta amenaza –el cambio climático– se transforme en una oportunidad y que los pequeños productores campesinos puedan tener una alternativa de desarrollo a partir de ese desafío”, manifestó Mancuello.
La represa de Itaipú, construida por los Estados de Brasil y Paraguay sobre el río Paraná, tiene una capacidad de generación de alrededor de 90 millones de megavatios.
La construcción de su embalse obligó a anegar 100.000 hectáreas, un terreno que en aquel momento se disputaban Paraguay y Brasil.
En Costa Rica, el complejo hidroeléctrico Arenal-Corobicí-Sandillal, el más grande del país, produce unos 1,7 millones de MWh anualmente.