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Jorge Vargas Cullell Politólogo jovargas@nacion.co.cr. 12:00 a.m. 11/08/2011

Verano ardiente en Europa y Estados Unidos y tremenda sequía en Costa Rica. No hablo de meteorología, sino del clima político. Parlen en inglés, español, francés, griego o italiano, mayorías ciudadanas muestran gran desazón con democracias que se han revelado como muy disfuncionales. Una cosa es que ningún sistema político pueda garantizar la felicidad; otra cosa es que las democracias dejen de responder a las demandas ciudadanas y que, en las decisiones importantes, la balanza se incline siempre del lado de los poderosos. Peligroso juego este el de los dados cargados, enfurece a los perjudicados.

En Washington, el acuerdo político in extremis, que permitió al Gobierno aumentar su tope de endeudamiento, implicó profundos recortes en el gasto público. Socarse la faja está bien, lo que estuvo mal fue la distribución de los sacrificios, pésimamente repartida. Los más ricos seguirán disfrutando de exenciones tributarias, con la agravante de que algunos se beneficiaron del rescate de los bancos hecho con fondos públicos. En cambio, los recortes afectarán la educación y las infraestructuras públicas, entre otros, y no se acordaron políticas para estimular el empleo, pese al alto nivel de desempleo.

En Europa hay profundas medidas de austeridad fiscal para solventar altos niveles de endeudamiento público y peligrosos déficits en las finanzas públicas. Un ajuste fiscal era necesario, pero nuevamente los más poderosos están saliendo ilesos: el sistema financiero –subsidiado con fondos públicos durante la crisis de 2009– se rehúsa a aceptar ningún sacrificio y la factura, enteritita, se le pasa al resto de la sociedad. El Banco Central Europeo y los Gobiernos de la Comunidad han hecho todo lo posible para que los tenedores de bonos de la deuda no pierdan; no han tenido, sin embargo, ese mismo celo con el resto de las cosas. Hoy, arde Londres con estallidos de furia, como ayer se indignó Madrid, Lisboa o Atenas. ¡Ojo con la economía política del manejo de las crisis!

En la feliz Arcadia, conocida popularmente como Costa Rica, hace rato se cocina un sancocho peligroso. Ahora, las turbulencias internacionales nos agarran en curva, con un Gobierno políticamente débil, finanzas públicas exhaustas y graves problemas en nuestra seguridad social, pilar de la estabilidad política del país. No debemos esperar a que nos golpee el meteorito para ver qué hacemos: necesitamos tener listo un manejo socialmente balanceado de una eventual crisis económica. De lo contrario, los dados se cargarán en contra de los más débiles, y no sé si el sistema político está en condiciones de aguantar una ola de rabia e indignación. Gobierno y oposiciones tienen que conversar.

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Fyodor Aadrianov Castro 07:16 11/8/2011

Muy bien Varguitas. La reinsurgencia de la crisis solo demuestra que cuando no hay para todos hay patadas. Hasta en Israel hay marchas de protesta por el crecimiento de la desigualdad y la pobreza. Y no son desplazados palestinos los que claman en el desierto. La Globalización forzada ha tenido resultados inesperados simultáneamente en todo el mundo. El Congo Belga ahora es Tico. En este contexto don Oscar Arias es ridículamente anacrónico. Veremos como reaccionan los ticos en el segundo tiempo.

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