El alto costo de la tierra en la Gran Área Metropolitana (GAM) le impide al Banhvi otorgar una cantidad de bonos proporcional a la necesidad de vivienda en la región.
La Fundación Promotora de Vivienda (Fuprovi) afirma que, a aunque en la Región Central del país se concentra el 66% de la población, solo el 35% de los subsidios entregados en el 2010 beneficiaron a residentes de esa zona.
En cambio, las regiones Huetar Atlántica, Brunca y Huetar Norte recibieron el doble de Bonos Familiares de Vivienda (BFV) en relación con la población que tienen.
Sin embargo, estas zonas también son la que reúnen los cantones con los índices de desarrollo humano más bajo del país.
Tal inequidad se revela en el Informe Nacional Situación de la Vivienda y Desarrollo Urbano en Costa Rica en el 2010, dado a conocer ayer por Fuprovi.
Manuel Párraga, gerente general del Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi), explicó que la disparidad en el otorgamiento de los subsidios se debe a la escasez de tierras en el centro del país.
“Los terrenos disponibles para construcciones en la GAM están prácticamente agotados, lo cual, además, ejerce una presión sobre el costo del metro cuadrado de construcción.
“También hay que entender que las personas de escasos recursos en zonas urbanas no poseen terrenos propios, lo cual sí sucede más a menudo en las zona rurales”, explicó Párraga.
Ajustes. La directora ejecutiva de Fuprovi, Eloísa Ulibarri, señaló ayer que los datos del Censo 2011, que estarán disponibles el próximo año, deberían aprovecharse para lograr una distribución más equilibrada del dinero.
“Estos datos nos van a decir cómo está ubicada la población en cuanto a ingresos y problemática de vivienda, lo cual le va a permitir al Gobierno contar con información valiosa para establecer políticas en distribución de bonos y otras ayudas sociales”, dijo Ulibarri.
Durante el 2010, el Banhvi entregó 10.722 bonos familiares por un monto de ¢67.373 millones.
El 96% de estos subsidios se repartió entre familias con ingresos de dos salarios mínimos (¢383.924 por mes) o menos.
El 4% restante de los recursos se entregó a hogares que viven de hasta cuatro salarios mínimos o (¢767.848).