A partir del próximo mes, 380 personas que vendían lotería y tienen más de 70 años de edad recibirán una pensión.
Ellos son los primeros chanceros en obtener ese beneficio.
Otros 45 vendedores también tenían derecho a jubilarse, pero decidieron seguir con la venta de juegos de azar para cotizar un poco más para el sistema.
De esta manera, recibirán una pensión mayor cuando opten por el retiro, explicó Francisco Ibarra, gerente general de la Junta de Protección Social (JPS).
El monto que percibirán mes a mes los primeros pensionados oscila entre ¢83.000 y ¢250.000.
“Esto depende de la cantidad de lotería que haya vendido”, aseguró el gerente de la Junta.
Ibarra recordó que los demás vendedores de lotería podrán pensionarse apenas cumplan los 70 años, según el reglamento aprobado por la institución en diciembre.
Para ello, deben cumplir con un número determinado de cuotas, según los años que tengan.
Además, en caso de fallecimiento del beneficiario, la remuneración pasará a un familiar directo.
Cotización. Para alimentar el fondo de pensiones, la Junta destina el 1% de las ventas efectivas desde el año 2009. Entre tanto, los agentes de lotería entregan el 0,25% de sus ganancias.
Tales aportes permitieron que, a diciembre pasado, el fondo acumulara ¢2.148 millones.
Esos recursos económicos los administra el Fondo Mutual y de Beneficio Social para los Vendedores de Lotería (Fomuvel).
“Los primeros jubilados no aportaron la totalidad requerida para hacer frente a las pensiones que recibirán pues en sus casos no es un régimen basado en contribución individual, sino en contribución colectiva”, exteriorizó Ibarra.
No fue posible localizar ayer a algún vendedor de lotería que recibirá la pensión, pese a que se intentó contactar a seis de ellos.