Dos equipos con valor de $6 millones para revisar mercadería con rayos X, tienen año y ocho meses de llevar sol y agua en un predio del Ministerio de Hacienda en Goicoechea, San José.
Los escáneres forman parte de las donaciones que Costa Rica le pidió a China tras el establecimiento de relaciones diplomáticas. La solicitud la hizo la entonces ministra de Hacienda, Jenny Phillips.
Sin embargo, Hacienda no fue capaz de instalar los equipos de rayos X y desde entonces siguen varados a la espera de que se dé el visto bueno para su instalación.
Según el director del Servicio Nacional de Aduanas, Desiderio Soto, los escáneres son una herramienta que “facilita y agiliza los procesos de revisión de contenedores y sus mercancías, garantizando la transparencia del proceso para combatir el fraude fiscal, el narcotráfico y otros hechos ilícitos”.
La donación se hizo por medio de la empresa Nuctech y el acta de entrega tiene fecha del 30 de abril del 2010, pero su uso se limita al mantenimiento que cada dos meses le dan operarios chinos.
Urgentes. Ahora los escáneres urgen, pues una directriz del Gobierno de los Estados Unidos señala que a partir de junio del 2012 –en nueve meses– queda prohibida en ese país, la entrada de productos que no hayan sido escaneados, confirmó el viceministro de Comercio Exterior, Fernando Ocampo.
El Gobierno conformó una comisión interinstitucional para determinar dónde instalar los escáneres, quién los va a operar y quién cobrará por el servicio.
La comisión la encabeza el vicepresidente de la República, Luis Liberman y se compone por funcionarios de Hacienda, de los ministerios de Seguridad, de Agricultura y de Comercio Exterior (Comex).
La comisión trabaja en determinar cuántos equipos va a necesitar el país para cumplir con las nuevas exigencias de los Estados Unidos, expresó el viceministro de Hacienda, Rowland Espinoza.
Es decir, a la fecha el Gobierno no tiene idea clara sobre cuántos escáneres necesita y trabaja en un análisis de la situación aduanera que determine si se necesitan más equipos como el donado por China o si se compra otro modelo de otra firma, según reseñó Espinoza.
¿Por qué guardados? Cuestionado sobre el por qué los equipos yacen a la intemperie en un predio en San José, el director de Aduanas, Desiderio Soto, respondió que no tienen otro lugar dónde guardarlos y que tampoco se apartó el presupuesto para instalarlos.
“No se ha podido instalar, no solo por aspectos ubicación, sino en razón de limitaciones de infraestructura, presupuestarias y de seguridad para el personal que lo operará”, señaló Soto.
El funcionario agregó que la puesta en funcionamiento de los escáneres requiere una infraestructura especializada, con paredes especiales, que eviten contaminación por radiación y niveles de altura de alta precisión, lo que dificulta la instalación.
Según Soto, la colocación de los equipos ronda los ¢350 millones, por lo que la falta de recursos también afectó la activación de los equipos. Espinoza afirmó que esta vez Hacienda sí tiene los recursos.
Mientras tanto, los escáneres de más de ¢3.000 millones siguen varados, a la intemperie, a pesar de la urgencia reseñada en el numeroso cruce de notas entre Hacienda, Presidencia, el Ministerio de Planificación, la Cancillería y la Embajada de China, hechas para lograr la donación.