Estudiantes de una escuela y un colegio pierden lecciones debido a conflictos administrativos que derivaron en protestas de padres de familia o educadores.
Los casos se dan en la Escuela de Campo Cinco, Cariari, en el cantón de Pococí, Limón, y en el Liceo Manuel Benavides, Heredia.
En cuanto al centro educativo de primaria, los padres de familia colocaron candados en los portones desde el martes de la semana pasada, para evitar que se den lecciones, debido al mal estado en que están los salones de clases, servicios sanitarios y el comedor.
Sin embargo, la medida la levantaron ayer por la tarde tras una reunión con Silvia Víquez, viceministra administrativa de Educación Pública.
“Se derribarán tres aulas que están en muy mal estado y se construirán de nuevo; lo mismo se hará con el comedor. El resto del centro educativo será reparado”, prometió Víquez durante la cita.
Por su parte, Karen Gómez, una de las madres, explicó que el Ministerio de Salud clausuró esos salones de clase, por lo que recurrieron a la protesta para llamar la atención de las autoridades.
“Hay termitas, murciélagos; las aulas están en malas condiciones y las divisiones se mueven mucho y pueden caerles encima a los alumnos. El comedor está en mal estado y los servicios sanitarios son asquerosos”, describió Gómez.
En ese centro están matriculados cerca de 400 niños.
Tanto Víquez como Gómez dijeron que no será necesario trasladar a estudiantes a un salón comunal cercano mientras se reconstruyen las tres aulas.
“Ellos harán un reacomodo y recibirán clases en el propio centro educativo”, puntualizó Víquez.
Contra directora. A diferencia de esta escuela, el conflicto en el Liceo Manuel Benavides, en Heredia, todavía no acaba.
Ahí, unos 40 profesores no dan clases desde hace tres semanas por la reinstalación de la directora, Teresita Sánchez.
Esto molesta a padres de familia como Betania Artavia, quien tiene una hija en noveno año.
“Ya no envío a mi hija para que no tenga que pasar fuera de las aulas; incluso, quería trasladarla a otro colegio, pero no pude por la huelga”, se quejó Artavia.
Por su parte, Sánchez dijo que salió airosa en los procesos administrativos abiertos por el MEP, tras denuncias de los educadores.
“Están disconformes porque les pido que atiendan su vestimenta; por ejemplo, a los compañeros les he dicho que no vengan con camiseta con logos alusivos a cervezas o licores”, afirmó Sánchez.
Otro punto en discordia es que, ante una consulta de Sánchez, el MEP ordenó a los docentes presentarse a laborar 10 minutos antes de la primera lección, para que la clase empiece puntual.