Hace 5.000 millones de años, hubo una explosión que lo cambió todo. Una estrella colapsó y propició la formación de una gran nebulosa de gas y polvo.
La mayoría de ese material se concentró en un núcleo caliente y denso que es el Sol. El resto creó los planetas y otros cuerpos más pequeños del sistema.
El primero de esos planetas fue Júpiter, el cual aún mantiene la composición que vino de esa nebulosa de gas y polvo.
Por esa razón, los científicos de la agencia espacial estadounidense (NASA) creen que hurgando en su atmósfera, podrían encontrar la respuesta a la pregunta que todo ser humano se ha hecho alguna vez: ¿Por qué estamos aquí?
Juno es apenas un acercamiento a esa ansiada respuesta. La nave espacial sería lanzada hoy a las 9:34 a. m. desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos.
En el trayecto inicial, Juno irá a bordo del Atlas V 551, un cohete de 650 toneladas. La nave se separará de este 53 minutos después del lanzamiento.
A partir de ese momento, Juno emprenderá un viaje de cinco años en que sorteará órbitas y campos gravitacionales.
La misión llegará a Júpiter en julio del 2016, fecha que marca el inicio de las labores de exploración en un planeta que es 1.300 veces más grande que la Tierra.
Explicaciones. “De todos los planetas, creemos que Júpiter se formó primero. Comprender su formación es esencial para entender los orígenes de nuestro sistema solar, la formación de la Tierra y la base de la vida, tal cual la conocemos”, destacó la NASA en el sitio web dedicado a la misión .
Juno orbitará al “gigante de gas” durante un año, para recopilar datos sobre su estructura, atmósfera y magnetosfera.
“El principal objetivo es investigar el proceso de formación de este planeta”, dijo a La Nación en febrero pasado Adriana Ocampo, administradora del Programa de Misiones Científicas de la NASA y una de las responsables de la misión.
La científica también expresó: “Juno revelará si existe un núcleo sólido bajo la densa capa de nubes gaseosas. Otros aspectos por analizar serán la dinámica y la composición de su atmósfera y el intenso campo magnético que incide en el interesante fenómeno de las auroras de Júpiter”.
En este sentido, la nave ayudará a determinar cuánta agua tiene la atmósfera del planeta. Se medirán su composición, temperatura, los movimientos de nubes y otras propiedades.
El mapeo de sus campos magnéticos y gravitacionales develarán cómo es la estructura interna de Júpiter.
Por su parte, explorar y estudiar sus auroras –luces al norte y sur de los polos– dirá cómo el planeta ejerce su fuerza magnética y cómo esta afecta la atmósfera.
¿Por qué a los terrícolas nos interesa conocer más sobre Júpiter? ¿Por qué destinar $1.000 millones en un proyecto que involucra cinco países y tardó una década en diseñarse y construir la nave?
“Este planeta también tiene un sistema climático muy complejo que, de poder descifrarlo, nos daría pistas para comprender mejor el comportamiento de huracanes, ciclones y otros desastres naturales. Durante millones de años, Júpiter ha actuado como un escudo para proteger la Tierra del impacto de otros cuerpos, como asteroides y cometas”, explicó Ocampo.
Aún más simple: Júpiter ayudaría a reconstruir 5.000 millones de años de historia.