El ICE avanza decididamente en sus esfuerzos por satisfacer la demanda eléctrica nacional. Este desafío requiere de una mayor diversificación de nuestra matriz energética, aspecto que requiere notables esfuerzos a nivel económico, tecnológico y de protección socio ambiental.
La tarea es imprescindible e impostergable para nuestro país en su búsqueda por alcanzar un equilibrio entre sostenibilidad ambiental y competitividad. Por ello, deben reconocerse las realidades y oportunidades del desarrollo geotérmico en Costa Rica, energía firme de bajo costo, no contaminante y amigable con el medio ambiente. Es una fuente renovable y por las características del yacimiento de donde se extraen los fluidos geotérmicos, está disponible a lo largo de todo el año, sin que se vea afectada por los cambios estacionales.
La industria geotérmica en Costa Rica es joven, si la comparamos con la experiencia de otros países del mundo como Italia, en donde se comenzó a producir con este recurso en 1904. En el 2010, se producía electricidad con plantas geotérmicas en 24 países del mundo, con una capacidad instalada de 10.715 MW.
En Centroamérica, El Salvador, Nicaragua y Guatemala contaban con experiencias en este campo antes que nosotros.
En Costa Rica, fue en la década de los 70 cuanto se dieron los primeros pasos para su utilización, impulsados por la crisis derivada del embargo decretado por los países de la OPEP, por lo cual, entre 1979 y 1986, se realizaron los estudios de exploración en las faldas del volcán Miravalles que dieron como resultado la factibilidad de una primera planta de 55 MW.
Posteriormente, fue necesario convencer a autoridades políticas, financieras, ambientalistas y a la sociedad civil de las comunidades circundantes que éramos capaces de esta quijotesca aventura y después de un intenso cabildeo, se colocó la primera piedra de la Planta Miravalles I en 1988.
En 1994 se inauguró esta planta y de inmediato se inició la perforación de 10 pozos adicionales para una segunda unidad. Con la experiencia generada en el campo de la perforación profunda y la experiencia geocientífica, nos aventuramos a comprar nuestras propias máquinas perforadoras para no depender de contratos con empresas del extranjero; teníamos los profesionales y técnicos capacitados para ir más lejos.
De manera que en 1998 se inauguró la segunda unidad con capacidad para generar otros 55 MW. En el 2000 entró en operación la tercera unidad construida con el sistema BOT (Build, Operate, Transfer), con una potencia de 29,5 MW. En el 2004, con una tecnología diferente a las otras plantas, el sistema binario, mediante la cual se aprovecha el calor de las aguas residuales, logramos una nueva adición de 21 MW. Y recientemente, hemos inaugurado Las Pailas, con una capacidad de 41,6 MW brutos.
Hemos generado a través de estos años energía limpia, hemos formado nuestros propios técnicos y profesionales, hemos adquirido maquinaria, equipo y herramientas de última tecnología, hemos dominado las complejas labores de operación y mantenimiento de este tipo de plantas e incluso, hemos incorporado nuevas tecnologías, algunas únicas en el mundo, como lo es el aprovechamiento del vapor producido por pozos ácidos, valiéndonos el reconocimiento internacional, gracias al ingenio, innovación y dedicación de nuestra gente. Este esfuerzo ha permitido en conjunto la adición de 207 MW geotérmicos al Sistema Eléctrico Nacional, gracias a la confianza que el país ha depositado en nosotros.
Nuevos retos. Especial mención merece el sistema de financiamiento de la planta Las Pailas ya que el Banco Centroamericano de Integración Económica, reconociendo la experiencia acumulada, puso en nuestras manos el financiamiento necesario para la construcción de la planta, obras de superficie y perforación de pozos. Contractualmente, después de 12 años, la planta pasará al ICE.
También tuvimos el reto de buscar el recurso geotérmico no solo con pozos profundos perforados verticalmente, sino también con la perforación de pozos desviados, técnica utilizada en pocos países del mundo.
Nuestros ingenieros y técnicos se capacitaron y se adaptaron a esta técnica, y hoy, después de perforar 16 pozos con un total de 28.400 metros, logramos inaugurar con gran éxito una nueva planta, con capacidad para atender el consumo eléctrico de unos 95.000 hogares.
El potencial geotérmico ofrece una gran oportunidad para Costa Rica. Si bien el territorio nacional por su geología dispone de una importante reserva de energía geotérmica, es en la cordillera Volcánica de Guanacaste donde se encuentran los yacimientos con temperaturas más altas y por ende con mayor potencial para producir electricidad aproximadamente en 400 MW adicionales, en las faldas de los volcanes Tenorio, Miravalles, Rincón de la Vieja y Orosí. Sin embargo, todas están incluidas dentro de zonas protegidas, tales como parques nacionales.
Ante la necesidad que enfrenta el país de contar con nuevas plantas que produzcan electricidad con base en fuentes limpias y renovables, se debe reflexionar sobre la conveniencia de utilizar la energía de geotermia para la producción de electricidad y las limitaciones que en la actualidad restringen el aprovechamiento de este valioso recurso. En estos momentos en los que debatimos sobre el modelo eléctrico que requerimos en el futuro, hemos insistido en que la discusión nacional debe enfocarse, con especial énfasis, en la sostenibilidad de nuestras fortalezas.
Es urgente que el proyecto de ley que permitirá investigar y explotar la energía geotérmica en los parques nacionales se tramite para que así el país pueda continuar haciendo uso de este importante recurso energético. El gran desarrollo de la geotermia en nuestro país nos da pie para pensar que su desarrollo debe continuar y robustecerse.Por ello, debemos actuar.
Alfredo Mainieri P. Director Centro de Servicio Recursos Geotérmicos, ICE