Una parábola del Evangelio de Lucas dice que en una ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a hombre.
Vino a él una viuda pidiéndole que le hiciera justicia de su adversario y el juez no quiso por un tiempo, pero después dijo dentro de si: no temo a Dios ni respeto al hombre, pero como esta viuda me es molesta, le voy a hacer justicia.
Bueno, buscamos los vecinos que vivimos cerca de la granja avícola San Martín, en Barreal de Heredia, un juez que le tema a Dios y respete a los hombres y que nos haga justicia...
Se llegó a un acuerdo entre SENASA, el Ministerio de Salud Sector Norte y la Corporación PIPASA, para corregir el problema y mantener dicha granja sin malos olores y sin contaminantes.
Por un tiempo, parecía que todo iba a marchar bien, pero, como todo, las cosas buenas duran poco.
Muchas promesas y soluciones a medias y ahora todo volvió a lo mismo; constantemente, tenemos que estar llamando a dicha granja pues son muy fuertes los malos olores, y no solo eso, se ven partículas de polvo en el aire, y más cuando llegan los camiones trayendo el alimento de las aves; también hay moscas en abundancia, y ahora, para peores penas, unos insectos que no podemos ni siquiera ver nos viven picando de día y de noche y tenemos que rociar insecticida para evitar ser picados.
Del acuerdo que hubo entre los antes mencionados, no tenemos nada escrito, y como dice el dicho, los papelitos hablan y las palabras se las lleva el viento.
Aquí hay vientos que se están llevando las promesas y el acuerdo que Corporación PIPASA hizo con SENASA y Ministerio de Salud.
Por favor, buscamos a ese juez dentro de SENASA, Ministerio de Salud o Corporación PIPASA, para que nos hagan justicia, y arreglar este mal que nos aqueja y poder constatar en papeles las promesas que dicen que van a hacer y no se cumplen.