Yo jugué ruleta rusa

Yo podría ser ese que hoy está en la cárcel por destrozar una familia

Calificación:          

César Monge Ingeniero Cesarmonge@yahoo.com 12:00 a.m. 01/08/2011

Aposté mi vida, pero ya no lo hago y por eso cuento la historia. Como nunca he tenido armas de fuego, usé un carro y manejé borracho, da lo mismo. Al echar 1 bala en un revólver de 6 tiros, girar el tambor y tirar del gatillo, se llevan 16,666% probabilidades de muerte. No existe el jugador crónico de ruleta rusa, tarde o temprano muere.

Por años manejé con tragos pero no a diario, tal vez una noche a la semana; en la ruleta de 7 días, le eché guaro a uno y encendí el motor. Cada siete días, una lotería fatal que gracias a Dios nunca me pegué. Las estadísticas iban en mi contra y en mi locura me creía un hombre sensato.

Como nunca me han hecho una alcoholemia, no sé la proporción exacta en que aumentó mi incapacidad para manejar, según mi peso y metabolismo cada vez que pedí una ronda más. Tal vez cuando decidía irme a casa estaba en 0,5, pero un par de zarpes sin boca hicieron su peor efecto al rato, cuando estaba al volante y alcancé 1,9 o lo que sea. Si me daba sueño y me ponía lento, lo atribuía al cansancio, jamás al guaro.

A veces me parqueaba en una bomba a dormir un poco. Estacionando rayé focos y raspé aros; solo por un milagro no pasó esto a 50 kph, y no se cruzaron seres humanos en mi ruta. Yo podría ser ese que hoy está en cárcel por matar a un ciclista o destrozar una familia frente a una escuela.

Cambio. Todo cambió un primero de enero. Un amigo, compañero de trabajo, iba de vuelta a casa tras celebrar con unos traguitos. Se quedó dormido o le fallaron los reflejos, atropelló un puente y murió de inmediato. No hubo peatones u otros carros afectados, solo hubo un muerto en esa nota de sucesos; pero fue suficiente, porque no fue en vano. Fue un sacrificio para que yo aprendiera la lección, salvara mi vida y la de otros.

Algunos que lo habían visto esa noche se sorprendían: “No entendemos, si se fue como siempre, como lo hacemos todos”. ¡Sorprende que no pasara antes! Cuando estuve dispuesto a manejar con tragos, negaba que el licor afectara el sistema nervioso. No importaba la evidencia científica, yo me creía mejor conductor, más guapo, más valiente y mejor bailarín.

Por eso sé que el problema de alcohol al volante no es cuantitativo. Perdía la cuenta de las rondas, o una misma dosis creaba efectos diferentes, o un mismo efecto se hacía más peligroso según velocidad y visibilidad, y así hay muchas variables más allá del número de cervezas. El problema es cualitativo: estuve dispuesto a jugármela, con una o tres balas en el tambor, qué importa, perdí respeto por la vida mía o ajena. Los diputados discuten si el límite sano de alcohol en la sangre es 0,5 o 0,75 u otro número mágico. Podrían zanjar la diferencia a medias, un 0,666% de alcohol al volante, número acorde con lo tenebroso de la absurda discusión.

Manejar con tragos fue la peor cosa que hice en mi vida, a la vez suicida y asesino. Hoy tengo una hija; no me imagino el dolor de un padre al perder un hijo atropellado, no quiero volver a ese juego. Apoyo la tolerancia cero de alcohol al volante: ni 0,5 ni 0,001. Quien desee beber hasta caer de espaldas, que lo haga: es su derecho, pero que no maneje, y que no cuente conmigo para acompañarlo pues ya aprendí el valor de una vida humana.



compartir

     
  • Agregar Digg
  •  
  • Agregar Reddit
  •  
  • Agregar Furl
  •  
  • Agregar Facebook
  •  
  • Agregar Spurl
  •  
  • Agregar MySpace
  •  
  • Agregar Terchnorati
  •  
  • Agregar StumbleUpon
  •  
  • Agregar Delicious
  •  
  • Agregar MyAOL
  •  
  • Agregar Slashdot
  •  
  • Agregar Live
  •  
  • Agregar Twitter

califique la nota

comentarios

Avatar

Wirlan Delgado Alfaro 19:10 3/8/2011

Nos pone a recordar tan amenazantes decisiones que hicimos más de uno cuando teníamos menos de 30. Un abrazo!

Avatar

Naomi Narvaez Delgado 09:06 2/8/2011

Nadie más guareros que los Alemanes,por las noches los bares están llenos.Nadie se arriesga a ir a beber en su propio automovil. Se práctica con ahinco el chofer designado y la noche le pertenece a los taxistas jalando todos los tapis para la casa. El Ciudadano es respetuoso de las consecuencias y le tiene horror a la ley, y a la policia. Implica perder el derecho de manejar y grandes multas. Es necesario dejar de ser tan irrespetuosos. Cero tolerancia

Avatar

Numa Pompilio Guillén Corvera 17:23 1/8/2011

Veo que hay quienes defienden "un par de copitas". ¿Es nuestra cultura guarística tica suficientemente madura para tomarse un par de copitas? Honestamente no lo creo. Simple, quiere tomar? Hágalo en su casa o utilice un chofer designado o utilice un taxi. ¿Para qué exponer a otros?

Avatar

Paula Ugalde 17:13 1/8/2011

Excelente la opinión de don César. Creo que aquellos que piensan que cero tolerancia al alcohol tras el volante nunca han experimentado en carne propia la pérdida de un ser amado por esta causa... El licor no es una necesidad humana. Absolutamente nada físico le va a suceder a una persona por el hecho de que no se tome un trago cuando ande manejando! Es educación, es sentido común, es humanismo, es bondad, es respeto por la vida propia y la ajena...

Avatar

Oscar Esquivel Valerio 10:40 1/8/2011

Es más peligroso una persona que conduce con ira, resentimiento, rabia, cólera o depresiva, que una persona con dos copas de vino. Las personas con trastornos conductuales y emocionales nunca hacen buena mezcla con el alcohol-autos y con su entorno.

Opine sobre este artículo

¿Es usted miembro? Ingrese al sistema

O regístrese utilizando Facebook


No logueado ..

Solo necesita su usuario y contraseña de Facebook.

Correo electrónico:

Contraseña:

 

Olvidó la contraseña ?

Presione aquí para registrarse gratis en nacion.com si aún no lo ha hecho. / Este sitio requiere Cookies