Las madres pusieron a sus hijos como escudos humanos en la principal autopista del país: la General Cañas.
Niños de escuela se plantaron frente a furgones, autobuses y miles de vehículos para exigir arreglos urgentes en la escuela Brisas del Virilla, cerca de Rositer Carballo, en La Uruca, San José.
Ayer, durante tres horas, la carretera se convirtió en un caos; quienes intentaron viajar de San José a Alajuela tuvieron que dar vuelta en U y los seis carriles de la autopista circulaban en un solo sentido, hacia la capital.
Turistas con las maletas al hombro caminaban por la autopista –frente a Aviación Civil– con la esperanza de no perder sus vuelos en el aeropuerto internacional Juan Santamaría.
En los alrededores, las presas eran iguales, los conductores hicieron colapsar las vías hacia Alajuela por La Valencia y por la fábrica de galletas Pozuelo.
También hubo largas filas en el bulevar de Rohrmoser y la radial Pavas, en Circunvalación y en la radial Lindora, Santa Ana.
Aunque llegaron oficiales de Fuerza Pública, desde tempranas horas de la mañana, los policías no podían intervenir porque los niños estaban de primeros en la barricada.
A las 11:15 a. m. las madres y los niños se retiran de la calle, con la promesa de una negociación con el Ministerio de Educación Pública (MEP), pero un choque frente al INA extendió el caos vial hasta las 11:45 a. m.
A la 1:15 p. m. tras un acuerdo con el oficial mayor del MEP, Víctor Hugo Orozco, las madres desistieron de provocar nuevos bloqueos en la autopista.
El convenio compromete al MEP a apurar la marcha para atender dos enormes paredones, que ponen en riesgo a los 250 escolares. Las aulas están en una ladera del río Virilla, que se desmorona con las lluvias.