El Gobierno se alista para negociar con el Vaticano un tratado que modernice y defina, en blanco y negro, la relación del Estado costarricense con la Iglesia católica.
El acuerdo establecería cuáles son las facultades de los sacerdotes y su institución en el país, pero, además, podría incluir la aceptación de que Costa Rica se convierta en un Estado laico (independiente de cualquier confesión religiosa).
Así lo explicó Fernando Sánchez, embajador ante el Vaticano, quien dejó en claro que todavía no hay un primer borrador a partir del cual se empezará a trabajar.
Lo que sí existe es la comisión designada por la Cancillería para encargarse de la negociación por parte de Costa Rica.
El canciller René Castro informó de que los elegidos son Fabián Volio, abogado constitucionalista; Carlos Vargas, director jurídico de la Cancillería; y Marco Vinicio Vargas, embajador en Uruguay que pronto regresará a San José.
El Vaticano aún no ha designado a su equipo negociador, confirmó el nuncio apostólico en Costa Rica, Pierre Nguyên Van Tot.
Castro sostuvo que ambas partes han expresado su voluntad de negociar el concordato. Por ahora, la Cancillería estudia tratados recientes como el que firmaron el Vaticano y Brasil en el 2008.
En el caso del gigante suramericano, según una nota de la agencia EFE, se consolidaron prácticas como la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, exenciones fiscales para el clero y el secreto confesional de los sacerdotes.
Por tratarse de un convenio internacional, el fruto de la negociación entre Costa Rica y la Santa Sede, tiene que ser ratificado por la Asamblea Legislativa. El proceso podría durar varios años.
¿Estado laico o confesional? En Costa Rica, si bien existe libertad de culto, el artículo 75 de la Constitución Política dice que la religión del Estado es la católica. Ya han existido iniciativas para eliminar esa oficialidad.
Según el embajador en el Vaticano, al definirse un concordato, se podría dar paso a que el Estado costarricense renuncie a su confesión. “Probablemente sea lo que suceda”, comentó.
El padre Glen Gómez, director de Comunicación de la Arquidiócesis de San José, opinó que la apertura para negociar un tratado apunta a un Estado laico, donde católicos y no católicos puedan manifestarse.
No obstante, cualquier cambio debe ser confirmado mediante una reforma a la Constitución.
“El interés es que las cosas estén bien claras, tanto para los católicos como para los no católicos. Un eventual acuerdo no debe ser motivo de preocupación”,expresó el embajador Sánchez.
Otros puntos que podrían ser incluidos en el concordato son el derecho de los sacerdotes a entrar en hospitales y cárceles; exoneraciones de impuestos para la Iglesia; la educación religiosa y el aporte del Estado para el clero.
El canciller Castro aspira a que el proceso actualice y mejore las relaciones. Colaboró Álvaro Murillo