Liberia, Guanacaste. Noemy Morales Morales, de 52 años, camina unos cuatro kilómetros todos los días para trasladarse de su casa al basurero de este cantón, ubicado en barrio La Carreta.
Ahí, junto a una treintena de personas más, Morales espera a que lleguen los camiones que botan los desechos producidos por vecinos, empresarios y turistas.
El vehículo recolector no se ha detenido por completo cuando Morales y sus compañeros se colocan en el sitio donde caerán los costales repletos de desperdicios.
Ellos escarban en las malolientes bolsas para encontrar el sustento diario, antes de que maquinaria de la Municipalidad de Liberia las entierre.
De vez en cuando hacen una breve pausa para espantar las moscas que se paran sobre sus cuerpos y, de inmediato, continúan en busca de ropa, materiales útiles para reciclaje, como botellas plásticas, papeles, hierro, latas y aluminio, y hasta como comida que otros desecharon.
“Este es nuestro trabajo; no tenemos otra fuente de ingresos, por lo que tratamos de sobrevivir con lo que recogemos aquí.
”Me gano como ¢36.000 por semana y eso me alcanza para vivir con mis cuatro hijos”, declaró Noemy Morales.
El día cuando personal de La Nación visitó ese vertedero, Morales fue la designada por el grupo para conversar.
“Llegamos aquí como a las 5 a. m. y nos vamos a las 4 p. m. Esto es cuestión de suerte; a veces a uno le va bien, pero otras no”, dijo.
Líos. Estos buzos aprovechan que toda la provincia de Guanacaste carece de rellenos sanitarios adecuados para depositar la basura.
Pese al auge turístico y desarrollo inmobiliario que ha tenido la Región Chorotega en la última década, las soluciones para disponer y dar tratamiento a los desperdicios no han llegado.
Por ello, el Ministerio de Salud y la Sala IV dan órdenes frecuentes de cierres o mejoras de vertederos, como el de Liberia.
Incluso, el Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM) envió un equipo de funcionarios a la provincia para hacer un diagnóstico que sirva de partida para buscar soluciones.
No obstante, para Noemy Morales sería perjudicial la transformación del botadero de Liberia.
“En ocasiones, las autoridades municipales nos han sacado, pero nosotros regresamos.
”Incluso, cuando un supermercado viene a botar alimentos vencidos, nos salvamos, porque todavía están en buen estado”, manifestó Morales.