Sámara de Nicoya El hostal Las Mariposas está cerrado. Un rótulo dice “se alquila” y da los números telefónicos de un conocido de su dueña, la holandesa Leonie Altink.
Ella no quiere saber nada del local donde el 16 de junio murió una huésped suya baleada en la cabeza por un joven que quiso robarle una computadora.
Esa noche, los turistas foráneos igual fueron a los bares, pero los lugareños sabían que algo malo había ocurrido para este pueblo playero, famoso por mezclar turismo local y extranjero.
Aquí, a los empresarios y comerciantes les preocupa el impacto turístico y a los residentes les inquieta la llegada de delincuentes que van más allá de tachar un carro o robar lo valioso a los turistas.
En este distrito nicoyano, de unos 3.000 habitantes fijos, se cometieron 12 delitos en los primeros cinco meses del año, según datos oficiales.
El jefe de la delegación policial, José Ángel Gómez, dijo que la situación en Sámara no es nada muy diferente a lo que ocurre en el resto del país, con la diferencia de que en este pueblo la Policía ni siquiera tiene vehículos.
Bueno, sí tiene: un Nissan Frontier viejo y varado, con la mufla puesta sobre un asiento, sin marchamo ni evaluación de Riteve. También tienen una moto montañera, sin placa ni marchamo, pero sirve para notificaciones de pensiones y cosas así.
Así, con tres policías por turno, lidian con la seguridad en un lugar donde funciona el narcotráfico de baja escala, por la presencia de un grupo pequeño de extranjeros que, según vecinos, suele pasearse por la playa con whisky en la mano.
También las autoridades tienen registrada la presencia de una reducida banda a cargo de un limonense, relacionado con un enfrentamiento entre bandas ocurrido en aquella ciudad caribeña en junio del 2008.
Así lo confirmó el jefe policial Gómez. Aunque aseguró que no se trata de una pandilla organizada ni nada parecido, mencionó la posibilidad de que el limonense estuviera relacionado con el crimen de la turista argentina, en Las Mariposas.
La secretaria de la Cámara de Turismo de Sámara (Catursa), Carolina Álvarez, relativizó la situación, aunque admitió que la noticia sobre el crimen de la turista argentina podría explicar por qué hubo pocos visitantes locales en las recientes vacaciones de medio año.
“No estamos como estuvo Jacó hace un tiempo. Aquí, todavía es sano; la gente puede caminar tranquila a las 11 de la noche. Esto fue algo aislado, por culpa de gente que no es de aquí”, dijo Álvarez, gerenta del hotel Casa del Mar.
El dirigente comunal Gerardo Arias, taxista de ocupación, señaló que el asesinato de la turista fue “la gota que derramó el vaso” y, aunque para él no hay razones para alarmarse, sí asegura que es hora de poner atención.
Los empresarios de la zona aportan recursos para las necesidades de la Policía. Reconstruyeron la base policial y coordinan cursos de seguridad para el comercio. Este martes en la tarde tienen uno, pero “solo por prevenir”.