Posibles fluidos de gases las calentaron

Científicos observan rocas incandescentes en cráter del Poás

Fenómeno ya había ocurrido en los años comprendidos entre 1980 y 1984

Debido al aumento de la temperatura, la laguna también se está secando

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Michelle Soto M. msoto@nacion.com 12:00 a.m. 23/07/2011

El aviso lo dieron los guardaparques, quienes se sorprendieron al ver un resplandor en el cráter del volcán Poás.

Imagenes/Fotos

Ante la alerta, Raúl Mora y Carlos Ramírez –vulcanólogos de la Escuela Centroamericana de Geología y el Centro de Investigaciones en Ciencias Geológicas, de la Universidad de Costa Rica (UCR)– descendieron al cráter.

Ahí, justo en el domo que se formó durante las erupciones de 1953, observaron rocas incandescentes. “Se veían a rojo vivo”, dijo Mora a La Nación.

Esta es una señal más de que el Poás es un volcán activo.

Rocas de fuego. El fondo del cráter del Poás, como en todo volcán, está fracturado.

En los años 50, por esas fracturas se dio una salida de lava muy densa. Ese material se enfrió casi de inmediato y formó un cúmulo de material que alcanzó los 40 metros de altura.

A esa acumulación es lo que se le conoce como el domo. Con el tiempo, este pequeño macizo fue agrietándose y propició el escape de gases. “Cuando uno está en el mirador, la mayor parte del gas que ve en el cráter proviene del domo”, dijo Mora.

Por años, las temperaturas en ese domo oscilaban entre los 80 °C y 100 °C. Desde hace dos años, los expertos detectaron un alza.

“En otras ocasiones, lo que habíamos observado era solo incandescencia de azufre, que es cuando se ven llamas azules porque el gas entra en combustión, pero lo que vimos la noche del martes pasado fue diferente. Las rocas estaban a 900 °C o más”, indicó Mora.

Durante las horas de la noche, la incandescencia se aprecia a simple vista. Pero, en el día, no es tan fácil de observar y por eso, los vulcanólogos utilizaron una cámara térmica para medir la temperatura.

Según el vulcanólogo, estas rocas incandescentes no son magma. Lo que pasa es que el volcán está teniendo una inyección de fluidos, principalmente gases a altas temperaturas y estos son los que calentaron las rocas ya existentes hasta llevarlas al rojo vivo.

Un volcán de ciclos. El Poás tiene ciclos de actividad, por lo que ver rocas incandescentes no es algo nuevo. Ya había ocurrido entre 1980 y 1984; es decir, 27 años atrás.

Ahora, según el especialista, el Poás pasa por períodos de tranquilidad, luego experimenta un incremento en la temperatura en todo el sistema y esto hace que se caliente el lago y aumente la emisión de gases por medio de las fumarolas.

“A través de los años, el Poás nos ha mostrado un aumento progresivo de temperatura en los campos fumarólicos y en las aguas del lago ácido. Desde el 2005, no ha dejado de tener erupciones freáticas”, destacó el científico..

El martes, él y Ramírez observaron que a las 6:14 p. m. se levantó una columna de lodo, agua y ceniza de 300 metros de altura que volvió a caer dentro del cráter. Esa fue una erupción freática.

Asimismo, un ejemplo de ese aumento de la temperatura es que el lago se está secando como consecuencia de la evaporación.

En el 2005, la laguna tenía 50 metros de profundidad. En cambio, actualmente se registra una profundidad entre los 6 y 10 metros. “Eso indica que las posibilidades de que el lago se seque en los próximos meses son muy altas”, dijo Mora.

Tal situación ya había ocurrido en los años entre 1953 y 1964, abril de 1989 y en 1994.

Actualmente, la temperatura superficial de la laguna es de 61 °C y, en lo profundo, 155 °C.

Ahora, ¿qué pasa si el lago se seca? Ese depósito de agua ácida funciona como un sello; es decir, es un sistema amortiguador de la actividad del volcán.

“Debajo del lago hay fumarolas que están liberando constantemente gases. Si no existe el lago, esos gases pasan directamente a la atmósfera y pudiera aumentar la cantidad de lluvia ácida, así como se pueden dar erupciones freáticas de mayor tamaño”, explicó el vulcanólogo.

También puede darse, como en 1989, una caída de ceniza en los pueblos cercanos al volcán.

“Lo importante es que deberíamos aprender de la situación y prepararnos. Las personas de las comunidades, si tienen posibilidad, podrían impermeabilizar los techos y las estructuras metálicas”, recomendó Mora.

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La temperatura marca ciclos de sequía en la laguna e incandescencia en el domo

Laguna

El cráter del Poás tiene una laguna ácida, que es caliente. Se prevé que en los próximos meses se seque a causa del incremento de la temperatura. Tal situación ya pasó entre 1953 y 1964, 1989 y 1994.

El DomoLas rocas incandescentes que se observaron en el domo no son algo nuevo en el Poás. Los vulcanólogos ya habían visto rocas a “rojo vivo” entre 1980 y 1984.

80 - 100 °CDurante los años que siguieron a su formación como macizo rocoso, la temperatura en el domo fue constante. Los vulcanólogos llegaron a registrar entre 80 y 100 °C. Sin embargo, en los últimos dos años se ha registrado un incremento. Es más, los científicos reportaron una temperatura de 900 °C este mes.

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