El expresidente de Nicaragua Enrique Bolaños “pifió” en su manejo para destruir un remanente de misiles tierra-aire heredados de la época de la revolución sandinista indica un cable diplomático de la Embajada de EE. UU. en Managua revelado por la organización WikiLeaks.
El tipo de arma se denomina sistema de defensa aérea-portátil; en inglés, manpad (man-portable air-defense system).
Se trata de misiles lanzados desde el hombro al aire y normalmente son guiados; constituyen una seria amenaza para cualquier aeronave en vuelo bajo. Su destrucción, reflejan los cables, es un desvelo del Gobierno de EE. UUy recibe gran atención debido a su potencial como arma terrorista contra vuelos comerciales.
En junio del 2005, el Gobierno de EE. UU. emitió un comunicado público en el que urgió a la Asamblea Nacional de Nicaragua a destruir un remanente de 1051 manpad luego de ya haber destruido otros 1.000 en otra oportunidad.
Washington afirma que, desde 1970, al menos 40 vuelos comerciales han sido blanco de ataques terroristas con manpad.
En el comunicado, Rose M. Likins, entonces embajadora del secretario de Estado Adjunto para Asuntos Político-Militares, señala que el presidente Bolaños aseguró en el 2003 al entonces mandatario de EE. UU., George W. Bush, que destruiría los manpad para evitar que cayeran en manos criminales. Likins agrega que, pese a la promesa de Bolaños dos años antes, el Congreso de Nicaragua seguía renuente a destruir las armas. Y lo seguiría siendo todavía más.
Un cable de abril del 2006 de la Embajada de EE. UU. en Managua refiere una reunión del exembajador, Paul Trivelli, y José Adán Guerra, exministro de Defensa de Nicaragua de Bolaños, donde este critica “acérrimamente” el manejo presidencial de los manpad.
Guerra, para quien los manpad fueron “su mayor dolor de cabeza”, dijo que Bolaños manejó el asunto mal cuando públicamente prometió a Bush destruir las reservas pese a que el ministro le había sugerido hacerlo calladamente.
El exministro, dice el cable, señaló que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), con ayuda de miembros del Ejército que deseaban negociar los manpad por costosos materiales militares, pronto convirtió los manpad en un asunto político y los proclamó “emblemas de soberanía”.
El texto añade que, según Guerra, el Ejército entonces se puso a impulsar la aprobación en el Congreso de una ley de armas pequeñas la cual arrebató al presidente Bolaños la autoridad para destruir los manpad sobrantes y la transfirió a la Asamblea Nacional.