La mayoría de los libros de autores locales, sobre todo si estos son poetas, no tienen cabida en las librerías regulares. Eso explica que, cuando en abril de 2002 tuvo lugar la inauguración de la Exposición Permanente de la Edición Costarricense, más conocida como la Librería Universitaria, se mostraran entre los presentes algunos escritores satisfechos porque la premisa básica del nuevo establecimiento consistía en que de ahí no podía ser excluido ningún libro de autor nacional. Recordamos a la entusiasta señora que, encantada de ver por primera vez en un estante de librería un poemario de su hijo, filmaba un vídeo que le enviaría al poeta, a la postre en el extranjero por razones laborales. Se trataba de un libro de poesía humorística, que a nuestro juicio no carecía de méritos y, aunque ignorado por la crítica, resultó ser bien recibido por el público. Tanto así que en poco tiempo entraron en escena otras obras del mismo autor -mejor dicho, del mismo seudónimo: Luis Yuré- y del mismo género.
Esta columna no es se dedica a la reseña de libros, pero tal vez es la única en la que se puede filtrar la información de que en la mencionada librería solo el estante Derecho y Ciencias Políticas supera en número de títulos al de poesía, lo cual significa que tal vez más del 90% de la poesía contemporánea costarricense no se encuentra en otro lugar, algo que consignamos sin juicio ni prejuicio. Lo importante es que, si quiere abrumarse o asombrarse, lo que el lector de poesía nacional tiene que hacer es visitarla de vez en cuando. Sorpresas no le faltarán: un día de estos descubrimos en el sitio un volumen de pequeño formato, obra del poeta humorista Luis Yuré, a quien todavía no conocemos personalmente, que lleva el título de Idiaykus, obviamente con el significado de “haykus ticos”. Todos los lectores saben muy bien de qué se las trae el hayku, género poético de origen japonés, así que nos limitaremos a reproducir unos pocos de los 200 poemas de este libro que nos parece muy recomendable:
Humea la carne//En el tamal de alas verdes// un chancho vuela.- Rota el alba//Sobre nuestra natilla//patina el pan.- Otra hermandad//entre blancos y negros//late en el pinto.- La jama zen://arroz ying, frijol yang//el gallo pinto.- No son luciérnagas//ni astros. Sino mafufos//en un charral.- En su ataúd late//el caoba de la guaba//oruga blanca.- Gime el cadejos//cuando sufre en Chepe//un cadenazo.- Labia de títeres//Voz de oscuros ventrílocuos//Los gobernantes.
No está mal, nada mal. Y fuera cualquier sospecha, porque Idiaykus fue publicado por la Editorial No Hubo (sic).