El salario base para los 175.000 empleados del sector público aumentará un 2,78% para el segundo semestre del 2011.
Con el incremento, un trabajador recibirá ¢2.780 adicionales por cada ¢100.000 ganados.
El porcentaje lo estableció ayer el Gobierno tras una negociación fallida con los representantes sindicales y, por ello, lo fijará vía decreto.
La ministra de Trabajo y Seguridad Social, Sandra Piszk, señaló que el ajuste le costará al país ¢58.000 millones anuales y que cada año el Gobierno desembolsa ¢1,6 billones para pagar los salarios de todo el sector público.
La mitad de ese gasto, equivalente a ¢800.000 millones, se financia con deuda.
Piszk aseguró que el monto respeta el acuerdo suscrito entre el Estado y los trabajadores en el 2007, según el cual el Ejecutivo debe reconocer la inflación acumulada del semestre anterior.
“En el sector público, a diferencia del privado, el ajuste se hace de manera general porque al salario base se le adicionan varios pluses salariales como las anualidades (para los trabajadores no profesionales) y la dedicación exclusiva (para los trabajadores profesionales)”, agregó la ministra.
Sin acuerdo. Las organizaciones gremiales calificaron el aumento de insuficiente y amenazaron con organizar huelgas. El secretario adjunto de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), Édgar Morales, lamentó que el ajuste se calcule con base en la inflación vencida.
“Esto significa seguir empobreciendo a la clase trabajadora, ya que con esta fórmula jamás se recupera lo perdido en los últimos seis meses”, dijo Morales.
Aunque no se refirió a un porcentaje concreto, Morales indicó que los sindicalistas pidieron un ajuste adicional por el crecimiento en el producto interno bruto, pero no se concedió.
Por ello, los representantes de los trabajadores se reunirán para determinar qué medidas tomar.
El incremento para los salarios mínimos del sector privado se determinó en junio con un aumento del 3,5% para los empleados de menores ingresos.