A corto plazo, el Gobierno resolverá el problema de la seguridad ciudadana. Es, como sabemos, un tema de “percepción” y los ministerios de Comunicación y la Presidencia encontraron la manera de alejar la inquietud de nuestras mentes. En adelante, las instituciones dela Administración Central incluirán en sus campañas publicitarias, comunicados de prensa y papelería el lema oficial “construimos un país seguro”. Para reforzar la credibilidad del mensaje y potenciar sus efectos sedantes, la frase vendrá siempre calzada con la firma “Gobierno de Costa Rica”.
Hay muchas razones para pronosticar el fracaso, pero dos destacan entre ellas: Primero, la directriz gubernamental es una provocación al choteo, y la administra- ción no tardará en experimentarlo. Luego está la evidente ineficacia de un lema sin atractivo, cuyo mensaje es en extremo disonante cuando se le confronta con la realidad.
“Costa Rica sin ingredientes artificiales” es un estupendo eslogan para atraer turismo; primero por lo que contiene de verdad y después porque está dirigido a un público que ya se formó una idea favorable del país o, al menos, no alberga sentimientos negativos en su contra.
El Gobierno, por el contrario, ha decidido recordarle a la población, de manera constante y por todos los medios a su alcance, la vigencia del problema de la seguridad ciudadana. A nadie va a convencer. La repetición de lema poco hará por cambiar la realidad y tampoco afectará las percepciones, pero se convertirá en un omnipresente factor de irritación.
“Construimos un país seguro” será el lema, o quizá el mantra, de los críticos del Gobierno. No hace falta ser clarividente para imaginar, luego de cada impactante crimen, una protesta donde venga a colación, como suprema ironía, el lemita estampado, por cortesía del Gobierno, donde quiera que pongamos la vista.
Esta, al parecer, es la visión de la comunicación política imperante en Casa Presidencial, donde también se quema incienso a la idea de utilizar las redes sociales para conquistar mentes y corazones. Por eso, los cibernautas oficiales fueron llamados a adoptar el lema.
Eso, en todo caso, es menos contraproducente que la peregrina idea de formar una tropita de choque informática, dedicada a desprestigiar a los críticos en la red. Los críticos se dan cuenta. Los cobardes ataques de la pequeña Fuenteovejuna oficialista solo consiguen irritarlos e intensificar su encono. Los críticos siguen, después, tan campantes, porque a nadie van a amedrentar caricaturizándolo en las redes sociales. Ojalá a nadie en la Presidencia se le ocurra semejante idea. Lo digo porque, como la ocurrencia del lema es tan mala, uno nunca sabe.