Muchos recuerdos agradables quedan de la visita a San Salvador de Jujuy, que se despidió anoche como sede de la Copa América 2011.
Un detalle queda claro, aparte de las bellezas naturales y lo coqueto de esta ciudad tranquila y pacífica al norte del territorio de Argentina: la nobleza y amabilidad de su gente, siempre con una sonrisa y una actitud permanente para que el visitante se sienta bien, cómodo y agradecido.
Este servidor vivió en carne propia el gesto amable de unos patrulleros de la policía de Jujuy quienes, ante la petición para que me escoltaran para conseguir un taxi a la esquina de la cuadra donde está la Sala de Prensa, me recogieron en su vehículo y me llevaron hasta un restaurante cercano al hotel donde estoy hospedado.
Desde junio del 2009, cuando el mandamás de la Asociación del Futbol Argentino (AFA), Julio Grondona, informó que era una de la sedes de la Copa, en Jujuy se pusieron manos a la obra. Se invirtieron $20 millones en los trabajos en su estadio, que demoraron 24 meses, un mes más de lo previsto. Y todo se pudo hacer.
“Nosotros heredamos la Copa América por merecimientos deportivos. El Club Gimnasia y Esgrima de Jujuy es el club del Interior del país que más años estuvo en Primera División, un total de 10 años”, declaró antenoche a La Nación Raúl Ulloa, presidente del Comité Organizador Local.
Costa Rica sustituyó a Japón y se ganó el cariño de su gente, en los juegos en el estadio 23 de Agosto ante Colombia y Bolivia. “La gente de Jujuy se sintió identificada con Costa Rica”, agregó.
La baja japonesa aún le duele al comercio de la provincia de Jujuy. Eso sí, la gran beneficiada fue la prensa costarricense, que heredó la alta tecnología solicitada por los nipones para las transmisiones de sus medios de prensa.
“Quiero comentarles que vino el vicepresidente de la Federación japonesa luego de 24 horas de vuelo desde Tokio, solo estuvo un día en Jujuy pidiendo disculpas y tomó el vuelto de regreso, con otras 24 horas más”, reveló Ulloa.
Qué les queda. Una finalizada la contienda oficial, San Salvador de Jujuy vuelve a su rutina. Lo que les queda es el orgullo de los jujeños: el rejuvenecido estadio 23 de Agosto, que aumentó su capacidad para 24.000 espectadores.
La sede del Club Gimnasia y Esgrima mantuvo su forma ovalada, pero recibió remodelaciones en sus cuatro tribunas., nueva iluminación, vestuarios, plateas y el estreno del tablero electrónico.
“¿Qué nos queda? El orgullo y la satisfacción jujeña de haberlo hecho”, cerró el organizador.