Merid Morúa saltó a los brazos de Tatiana Barrientos: fue la mejor forma que encontró la primera para festejar sus medallas en las Olimpiadas Especiales.
Recorrido de los atletas especiales
Recorrido de los atletas especiales
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“Somos vecinas, ella vive al frente de mi casa (en San Antonio de Desamparados). Nos queremos mucho”, apuntó Barrientos, minutos después, emocionada con la demostración de afecto.
En Desamparados sucedió esa pequeña historia; una de las tantas que se pueden contar del desfile de los atletas especiales, con el cual festejaron las 106 medallas conseguidas en Atenas 2011.
Por casi cinco horas (de las 9:40 a. m. a la 1:56 p. m.), los 68 integrantes del equipo olímpico especial desfilaron por las calles de distintos cantones de San José, para festejar la mayor cosecha de preseas de la historia tica en estas justas.
Los transeúntes fueron tomados por sorpresa, pero reaccionaban con agrado cuando se enteraban del porqué del ulular de sirenas y la caravana de vehículos.
Nunca faltan los desquiciados del volante –siempre apurados– y los amargados que gritan “¡vagos!” (sin fijarse en su abdomen).
Sin embargo, las vivas, abrazos, aplausos, sonrisas, pulgares levantados fueron comunes y mayoría durante el trayecto.
Este se inició en las instalaciones principales de Coopenae –en el barrio La Dolorosa, en San José– y pasó por Desamparados, Curridabat, Zapote, Guadalupe, Moravia, Tibás, barrio México, paseo Colón, avenida Segunda para regresar a La Dolorosa.
Hubo varias paradas en ese recorrido; una de ellas fue en la Presidencia de la República: visita de rigor para los deportistas de éxito y urgente para los políticos en tiempos de malas encuestas.
Lo importante fue que todos salieron contentos.