Pococí, Limón. Dos pilotos de avionetas fumigadoras fallecieron ayer después de que las aeronaves que tripulaban chocaron de frente en el aire, alrededor de las 6:30 a. m. sobre una finca bananera en el poblado de Frutera, en Cariari, Pococí, provincia de Limón.
Las víctimas se llamaban Fernando Salazar Aguilar, de 43 años, y Ricardo Venegas Espinoza, un hondureño, de 42.
Hasta el momento, los agentes del OIJ no han confirmado las causas del percance ni han establecido el patrón de vuelo previo al impacto de las aeronaves.
Al sitio también acudió un equipo de la Dirección General de Aviación Civil para determinar qué provocó la colisión.
Algunos vecinos, que no se identificaron, manifestaron que el sol pudo encandilar a alguno de los aviadores. Salazar y Venegas despegaron a las 6.25 a. m. del aeropuerto de Ticabán, sito a 35 kilómetros del lugar donde se produjo la colisión.
Las dos naves que volaban sobre la finca bananera no contaban con ningún tipo de coordinación o ayuda de controladores aéreos pues la labor de fumigación la realizaban en una zona rural.
La Nación intentó consultar a alguno de los empleados del campo de aterrizaje de Ticabán, pero no fue posible.
Las aeronaves, que estaban identificadas con las matrículas TI-BBZ y TI-BCB, eran propiedad de la empresa El Colono Agropecuario S. A., para la cual trabajaban Salazar y Venegas.
Eduardo Gómez, del Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Guápiles, indicó que cuando ellos llegaron, a las 7 a. m., los dos pilotos estaban fallecidos entre los escombros de los aparatos.
“El producto para fumigar estaba completamente esparcido en la plantación porque los tanques, con capacidad para 350 galones (1.320 litros), se habían reventado.
”No sabemos si llevaban la capacidad total o menos, pero los dueños de las aeronaves llevaron carbón activo para derramar sobre el fungicida y neutralizarlo”, informó Gómez.
Funcionarios del Ministerio de Salud llegaron al lugar del suceso para estudiar si había posible contaminación por la sustancia que transportaban las avionetas.
Vecinos brindan auxilio. Marita Pérez, vecina de Frutera, narró los minutos que vivió tras escuchar el estruendo de las aeronaves al chocar sobre su vivienda.
La mujer, con voz entrecortada, recordó que salió rápidamente de su casa y, al abrir la puerta, observó que la nave pilotada por Venegas estaba en su patio, por lo que fue a auxiliarlo.
“La condición del señor era muy crítica; como se estaba ahogando con el cinturón de seguridad lo corté, pero él falleció muy rápido”.
Entre tanto, la avioneta que maniobraba Salazar cayó a 200 metros de la otra. Yordany Núñez, quien se encontraba cerca del lugar, auxilió al piloto tico . El joven no pudo ocultar el desconsuelo al no poder salvarle la vida al aviador.
José Alberto Castillo, dueño de las avionetas, aseguró que los tripulantes eran muy preparados y tenían muchas horas de vuelo. Sin embargo, no quiso dar más detalles sobre lo sucedido.
José Pablo Salazar, sobrino del piloto del mismo apellido, manifestó que su tío fue muy esforzado, responsable y trabajador. Tenía una hija de 10 años y su familia era oriunda de Naranjo, Alajuela.
“Él trabajó muy duro para pagarse su carrera de piloto, hizo suficientes horas de vuelo en diferentes aeropuertos hasta llegar a Aviación Civil, donde estuvo hasta que se fue a trabajar para El Colono. La licencia especial para trabajar en fumigación la consiguió en Suramérica”, dijo. Colaboró la corresponsal Sussy Montero