Contesto artículo del Lic. Gerardo Trejos, defensor de la fecundación in vitro, publicado en La Nación( Foro, 02/06/11) bajo el título “¿El mundo se hunde, se destruye, desaparece?”. Dice que me he “ensañado contra los defensores de la fecundación in vitro”. Se combaten las ideas y su praxis, no a las personas. La FIV es una práctica “médica” que menosprecia la vida de los embriones humanos sobrantes, donde respetables científicos asientan el comienzo de la vida.
Don Gerardo afirma que “gracias” a ese método han nacido “en el mundo... más de 4 millones de personas”; pero como sobra un mínimo de 4 embriones humanos por transplante, han dejado de nacer más de 16 millones de personas, más los hijos de sus hijos. O sea, que han cortado de un solo tajo la cadena demográfica de muerte-reposición.
Si estuvo en Washington, “en representación de las víctimas”, y no fue para pedir una indemnización, acojo sus palabras y retiro las mías. No ha sido mi intención difamarlo. Siempre he estimado a su persona. Mi confusión viene de la profusa propaganda hecha a la “indemnización millonaria”. Y en cuanto al “arreglo amistoso”, lo contiene el siguiente documento, enviado a Washington por causa de la misma audiencia que él menciona en su artículo. Va contra la FIV; elaborado por 4 abogados del Ministerio de Relaciones Exteriores, se titula: “Fecundación in vitro. Posición del Estado costarricense ante la CIDH. Período 2001-2008. Washington D.C.”. Afirma el acápite cuarto, página 11: “Por último, no es posible una solución amistosaen el presente asunto toda vez que, al no existir un acto estatal violatorio de derecho y la declaración del mismo como tal, resulta imposible desde el punto legal y lógico cesar un acto inexistente” (la itálica es mía). En este mismo documento se citan dos sentencias contra la FIV: una de la Sala Constitucional y otra del Tribunal Contencioso Administrativo y Civil de Hacienda. En cuanto al resto de su contenido, el documento ya había refutado con solvencia las argumentaciones esbozadas por don Gerardo en su precitado artículo.
En contraposición a lo que él cree, no he acudido a pronunciamientos de la Iglesia Católica en relación con la FIV (abundantes y valiosos), sino a 19 autores, entre filósofos, biólogos, genetistas, médicos y juristas, quienes defienden la vida desde el umbral del embrión humano, que nos es ningún muñón despreciable, como algunos hacen creer.
La fecundación in vitro es otra explotación infame de la mujer. De $32.000 a $68.000 cobra el Market Hospital de California por caso, paga $8.000 fuera de Estados Unidos por “vientre de alquiler”, porque en este país cobran $200.000; y tiene dispuesto poner sucursales en Ucrania y en México (El Financiero del 12/12/10 al 02/01/11).
Y como la Conferencia mundial sobre la Mujer de 1995 (Pekín) ha dispuesto que al 2015 esté aprobado el aborto en el mundo entero, y la FIV ya lo practica, algunos profesionales se doblegan ante el imperio del poder económico. Impulsa ese cometido la IPPF (Federación Internacional de Paternidad Planificada) y sus 178 agencias nacionales (incluida Costa Rica). Es una entidad privada incrustada en Naciones Unidas, goza de voto especial y es la mandamás en población. Promueve a las grandes multinacionales farmacéuticas y maneja millones. Es muy generosa.
Resulta sintomático que la comisión legislativa que tramitó el proyecto FIV, en dos ocasiones le negó la entrada a cuatro profesionales de prestigio que iban a informar de las últimas investigaciones científicas acerca del comienzo de la vida humana. Han politizado la vida y quieren quitarle su valor absoluto.