Una “clínica de rumores” como guía de navegación en Internet para así saber qué es cierto y qué es mentira. Esto es lo que propone Josep María Casasús, académico catalán que está de visita en el país.
Casasús fue invitado a participar de las V Jornadas de Investigación y Acción Social, tituladas: Bifurcaciones de la comunicación social, las cuales se realizan del 16 al 20 de mayo en la Universidad de Costa Rica (UCR).
El periodista y ensayista catalán conversó con La Nación y este es un extracto de esa plática.
Pareciera que ahora tenemos una personalidad offline y otra online, ¿qué cosas nos permitimos en la vida online que quizá no lo hacemos en la offline?
Depende. Hay unas más dispuestas a participar en la nueva cultura digital a través del Twitter , Facebook y los blogs, mientras que hay otras que son más reacias. En este momento existe una fractura cultural entre ambas.
”Unos están entregados a lo digital y otros dicen que hay que tomarlo con reservas porque atenta contra la intimidad, se aportan demasiados datos a la red y eso puede llevar a peligros como la suplantación de personalidad”.
¿Qué pasa con los rumores?
El rumor es una enfermedad de la comunicación. Los historiadores de la prensa señalan que con la aparición de la imprenta y el periodismo se combatió mejor el rumor, ya que en el momento que se escribe, el rumor se convierte en noticia en el tanto está documentado y comprobado.
”Ahora, con las redes sociales, eso cambió. Ahora existe una nueva oralidad que se propaga rápidamente. Por tanto, esa enfermedad se ha agudizado y estamos ante un fenómeno interesante a estudiar”.
Al ser las redes sociales una plataforma en que el rumor puede correr con inmediatez, ¿cómo controlarlo?
Ese es el gran reto. Antes las personas, y los abogados que las defendían, tenían instrumentos para combatir el rumor. Acudían a los tribunales y usaban mecanismos como el desmentido.
”Eso, ahora, ya no sirve porque en la red se perpetúa el rumor y estará ahí por siempre, aunque se desmienta. Por eso tenemos que reivindicar el derecho al olvido. Que se olviden de nosotros cuando hemos sido difamados”.
¿Tengo entendido que usted tiene una propuesta al respecto?
Le propuse a la UCR y a la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, organizar un espacio digital que llamo ‘clínica de rumores’. Sería un sitio donde los rumores son detectados.
”Se tendría un ranquin de sitios web donde más se producen rumores falsos.
”También se tendría otro de sitios fiables, pero en el bien entendido de que debemos estar atentos de estos, porque cuando aquí se produce una falsedad es peor, todo el mundo se la cree.
”Esas listas de grandes difamadores serán fantásticas. Las personas podrán ingresar a la ‘clínica de rumores’ y verán cuáles rumores han entrado últimamente y si han sido confirmados o no.
”Es una manera de contrarrestar difamaciones que ahora quedan impunes en la red”.