Los estudiantes de escuelas y colegios públicos y privados no podrán consumir productos ricos en grasas y azúcar durante los recreos, en caso de aprobarse un reglamento impulsado por los ministerios de Educación (MEP) y Salud.
El documento prohíbe también la venta de gaseosas y de bebidas energéticas.
Tampoco se podría ofrecer jugos y comidas en cuya lista de ingredientes aparezca de primero azúcar o grasa (aceite, manteca vegetal o de cerdo), porque eso revela que tienen una gran cantidad de esa sustancia.
En la lista de alimentos que también quedarían vedados aparecen los embutidos que no sean light y la comida preparada con fritura profunda.
La iniciativa es objetada por la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia).
Además, durante los próximos ocho días hábiles cualquier interesado puede presentar objeciones o sugerencias.
Leonardo Garnier, ministro de Educación, indicó que la medida es parte de las acciones que ejecutan en procura de disminuir el porcentaje de alumnos con sobrepeso u obesidad.
“Tenemos cambios en Educación Física, y los nuevos programas de Educación para el Hogar incorporan un módulo sobre alimentación sana”, afirmó.
Por su parte, María Luisa Ávila, ministra de Salud, dijo que es un mensaje para cambiar los hábitos alimentarios ante el exceso de calorías que consumen algunas personas.
“La obesidad en el país se duplicó en los últimos 12 años y la idea es cambiar ese paradigma, no privilegiar una gaseosa como alimentación diaria, sino otros productos”, aseguró Ávila.
Por su parte, Rafael Monge, médico investigador del Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa), reveló que el 21,4% de la población de entre 5 y 12 años tiene sobrepeso u obesidad.
Molestia. La posible restricción en la venta de ciertos productos en las escuelas y liceos provoca malestar en la Cacia.
“Si un decreto le va a decir a la sociedad que un alimento es bueno o es malo, pues el Gobierno tendrá que demostrar científicamente que eso es cierto, y no hay forma técnica de demostrar tal aseveración. Por lo, tanto eso es ilegal.
”Una cámara como la nuestra no va a permitir que se ejecute una política que es ilegal”, resaltó Mario Montero, director ejecutivo de la Cacia.
No obstante, Leonardo Garnier recordó que tienen la potestad de restringir los alimentos que se venden dentro de las instalaciones educativas.
“Tomemos como ejemplo los juguetes, que no son malos, pero está prohibido venderlos en un centro educativo”, ejemplificó Garnier.
Otro argumento de la Cámara es que ningún producto es malo.
“Todos los productos tienen las respectivas licencias con las que el Estado garantiza que no producen ningún tipo de daño a la población.
”El factor fundamental es la educación del consumidor sobre qué come y en qué porciones, el segundo es la actividad física, pues los niños dejaron de moverse y el tercer tema es la familia, ya que los hábitos de alimentación son formados ahí”, agregó Montero.
Ante ello, la ministra Ávila recalcó que la medida no va contra las empresas, sino a favor de la salud de los estudiantes.
La idea de restringir la venta de productos grasosos y azucarados en las escuelas fue alabada por la nutricionista Hannia León.
“Debemos guiar al niño con lo que debe comer”, enfatizó.