Los encargados del Estadio Nacional optarán por quemar diésel para abastecer con electricidad el inmueble durante todos los eventos masivos.
Así lo confirmó a La Nación Abel Garbanzo, director de operaciones del estadio.
Esto significará que durante cada partido, concierto o evento masivo, los encargaros pondrán en marcha una planta de carburación que por cada cuatro horas quema al menos 325 galones de diésel (es decir, unos 1.230 litros del combustible fósil).
Según Geovanni Castillo, de la Oficina de Energía del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minet) se calcula que cada litro quemado de diésel emite unos 2.713 gramos de CO2 equivalente.
Esto significa que durante un evento de cuatro horas, el Estadio Nacional emitiría a la atmósfera al menos unas tres toneladas de dióxido de carbono (CO2), cantidad equivalente a la que genera un solo costarricense durante todo un año con sus actividades productivas (carros, alimentación e industria).
¿Por qué? Según Garbanzo, esta medida –quemar diésel en lugar de utilizar energía de origen hidroeléctrico– les resulta más barato, “unos ¢800.000 por cuatro horas de uso de cada planta”, anotó.
En cambio, el funcionario indica que si se utiliza energía de la que provee la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), esta cifra asciende considerablemente.
Esto ocurre, según él, porque la normativa de los proveedores eléctricos del país lo que hace es cobrar un precio más alto cuando un abonado excede un 60% el consumo energético de su hogar o infraestructura.
Según la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), para efectos de facturación energética, se toma como referencia la demanda más alta de kilovatios durante el mes y así se cobra.
Los encargados del Estadio prevén que cada vez que se realice un evento masivo allí, el consumo energético superará ese tope –llegando incluso al 98% de consumo– y que eso podría ser “penalizado” con un costo elevado en la tarifa mensual.
¿Cómo lo saben? Hasta el momento en el Estadio se han hecho tres pruebas de electricidad –de la suministrada por la CNFL– para ver que todo funciona correctamente: dos en diciembre del 2010 y una más en enero de este año.
Como consecuencia, en diciembre la facturación del Estadio para la CNFL fue de ¢20 millones. Monto que incluye ambas pruebas y los gastos operacionales del mes.
En enero, la factura –por los mismos rubros– fue de ¢11 millones.
En febrero, cuando ya no se realizaron pruebas, la facturación descendió a ¢3 millones.
Tarifas. Hasta ahora el Estadio Nacional factura con tarifa de construcción. Frutuoso Garrido, director de distribución de la CNFL, asegura que esa factura eléctrica bajará cuando al estadio se le aplique la tarifa comercial y no de construcción –como cuando se realizaron las pruebas–. Este es un trámite que está en proceso, dijo.
Funcionarios de la CNFL y del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder) están evaluando las necesidades del estadio y buscando un “equilibrio energético”.
Garrido expresó “que será decisión de los encargados del estadio si se usa diésel o electricidad”, pero que la CNFL invirtió ¢100 millones en la instalación eléctrica del inmueble y de allí su interés.
¿Energías limpias?Los encargados del Estadio Nacional sí pensaron en usar algunas energías limpias, pero el costo económico “lo hizo inviable”.
Abel Garbanzo, afirma que la presidenta Laura Chinchilla envió una comitiva de especialistas para valorar la colocación de páneles solares. Sin embargo, “esta opción es poco viable por distintas razones”, según Juan Robles, arquitecto que certifica edificios ecológicos.
“No es rentable (para el estadio) porque la inversión es alta y la recuperación de esa inversión es muy lenta”, dice el especialista.
Robles aclaró que la iluminación que rodea el Estadio podría hacerse con paneles solares.
Otro aspecto que significará un gasto eléctrico para el estadio es los calentadores eléctricos de las duchas. Estos podrían sustituirse por calentadores solares, según el arquitecto Robles.
Carlomagno Chacón, arquitecto del Icoder que fiscalizó la obra, reconoce que las limitaciones del presupuesto que ofreció China para la construcción del estadio ($100 millones) y “el apuro por construirlo” dificultaron la implementación de estas energías limpias. “Fueron propuestas que hicimos, pero era eso o que el estadio fuera más pequeño”, dijo Chacón.
En el mundo existen estadios que se alimentan de energías limpias. Uno de ellos es el World Games de Taiwán que tiene instalados paneles solares que cubren el 80% de la demanda de energía.