Osaka, Japón. AFP. Solo diez días antes del accidente de la central nuclear de Fukushima provocado por el sismo, Tokyo Electric Power (Tepco), operador de la planta, admitió que mintió en informes de control de sus plantas.
En ese momento, Tepco había entregado un documento a las autoridades en el que reconocía haber manipulado los datos de los controles de mantenimiento.
La empresa aseguró haber inspeccionó unas 30 piezas en varios equipos, pero no fue así.
Tepco confesó que en once años no había inspeccionado una pieza que alimenta una válvula de control de la temperatura del reactor, pese a que los técnicos, que se limitaron solo a hacer controles rutinarios, aseguraron lo contrario.
Otras piezas, cuyo control no es necesariamente obligatorio, tampoco recibieron inspección exhaustiva, sobre todo, las partes ligadas al sistema de enfriamiento.
Las autoridades habían reclamado y pedido cambios a Tepco por el informe para asegurarse de que respetaban el procedimiento.
“El plan de control de las instalaciones y la gestión del mantenimiento eran inapropiados”, concluyó la Agencia de Seguridad Nuclear, que aseguró que la calidad de las inspecciones era insuficiente.
Antes de que se produjera la catástrofe, las autoridades pidieron a Tepco modificar su comportamiento y remozar su plan de mantenimiento antes del 2 de junio.
La Agencia adelantó que hará investigaciones exhaustivas una vez que pase la crisis.