Demagógico incremento del gasto público

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Ottón Solís Economista 12:00 a.m. 24/02/2011

Leí con atención el editorial de La Nación del miércoles 23 de febrero. Creo que la Ministra de Planificación ha tenido razón de dudar sobre la factibilidad de trasladar el 10% del presupuesto a las municipalidades, sin un incremento neto en el gasto público.

Durante las tres campañas en que aspiré a la Presidencia, el municipalismo convocó a grandes reuniones con los candidatos durante los dos últimos meses de campaña, para que nos comprometiéramos con una serie de medidas de descentralización y apoyo municipal. Entre ellas, se incluía el traslado del 10% del Presupuesto Nacional a las municipalidades, junto con las competencias cuya ejecución cueste esa misma suma presupuestaria.

En las tres ocasiones, todos los otros candidatos (incluyendo la presidenta Chinchilla), ante grandes aplausos, se comprometieron con su firma con toda la agenda, excepto yo, que en las tres oportunidades denegué, públicamente, mi apoyo a ese aspecto y escribí una nota a la par de mi firma diciendo que ese punto no lo aprobaba.

Por supuesto que, a pesar de mis explicaciones, de esto se aprovecharon algunos de los otros candidatos para acusarme de centralista, de no creer en la acción ciudadana y para hacerme una mala atmósfera con el municipalismo.

Reforma imposible. Desde que la reforma constitucional para otorgar el 10% del presupuesto a las municipalidades entró en discusión, me ha parecido imposible ponerla en práctica. No hay manera de trasladar el 10% del presupuesto a las municipalidades y reducir el gasto en ese mismo monto en el Gobierno Central. Esto, porque no hay manera de identificar y quitar funciones al Gobierno Central cuyo desempeño cueste precisamente el 10% del presupuesto. Así que trasladar el 10% del presupuesto a las municipalidades equivale a incrementar el gasto público en 10% o, con dificultades, en algo menos, pero siempre habrá incremento del gasto para hacer lo mismo y quizá con menos eficiencia. En fin, jamás será esto un juego suma cero.

Ese fue siempre mi argumento. Ahora, cuando la demagogia ya no tiene escapatoria, eso es lo que ocurre exactamente: la propuesta hecha por el Gobierno contempla un incremento neto en el gasto público. La economía costarricense se ve una vez más perjudicada como consecuencia de los extremos a que llegan los políticos y políticas con tal de ganar unas elecciones.

Siendo ministro de Planificación, expresé a Óscar Arias –el cual, con su acostumbrado populismo, lo acordó con el municipalismo– mis reservas y oposición al plan, dada la imposibilidad de ponerlo en práctica sin un incremento en el gasto.

También tuve diferencias por ese tema específico con el entonces presidente del IFAM, Jorge Urbina (¡Como que vivimos en círculos!).

Decisión, no ejecución. Desde entonces vengo luchando para que se otorgue a las municipalidades poder de decisión sobre el 10% del presupuesto (y quizá más), pero no la ejecución ni el manejo de recursos que contempla la reforma. Así está claramente escrito en los programas de gobierno del PAC. Véase, por ejemplo, las páginas 20 y 77 de la convocatoria presentada a los costarricenses para las elecciones del 2010. Se trataría de que, por ejemplo, la Municipalidad de Coto Brus le indique al ICE el orden prioritario de proyectos de extensión de servicios de telecomunicaciones y de electricidad por ejecutar en el cantón y obligar al ICE a que respete ese orden. Igual en el caso del AyA, MOPT, etc.

Eso es poder real, posibilidades concretas de gestionar y orientar el desarrollo local, descentralización efectiva y verdadero fortalecimiento de las municipalidades. Fue lo que hice con las partidas específicas cuando fui diputado: les entregué el poder de decisión a los concejos de distrito, pero no la ejecución de obras ni el manejo de recursos. Fue un éxito y no se perdieron las economías de escala ni la experiencia de los entes ejecutores centrales (a pesar de sus ineficiencias). Por su parte, los concejos de distrito tuvieron poder real sobre un presupuesto sustantivo y no se vieron en la necesidad de contratar ingenieros, contadores, abogados, etc.

Dificultades reales. Creo que la Ministra de Planificación se ha topado con el tipo de dificultades prácticas que venimos señalando desde hace años. Lo que sucede es que es un tema sobre el cual es fácil hacer demagogia, sobre todo cuando se adquieren compromisos en busca de votos y no de soluciones.

Lástima que a lo largo de tres campañas he sido tan deficiente en lograr que La Nación ponga un poco de atención a nuestras propuestas y en hacerle notar la seriedad y cero demagogia con que he tratado a los costarricenses. Siempre preferí perder votos que ganarme un aplauso en las campañas. Este es un buen ejemplo.

Estoy seguro de que en las tres oportunidades había un periodista de La Nación cubriendo esos eventos pues ahí estaban todos los candidatos y candidatas firmando cuanto les ponían al frente con tal de ganarse unos cuantos votos. Pero ahora es un poco tarde: una vez más, nuestro país arregla problemas creando instituciones o gastando más. Quizá si hubiese logrado poner el tema en el tapete a tiempo, hoy no estaríamos en estas tristes condiciones a que nos lleva la política del populismo y la demagogia.

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comentarios

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juan calvo lopez 00:00 25/2/2011

Las municipalidades son importantisimas en tanto organismos de representacion popular, eso es innegable. El problema con la mayoria de ellas es que su capacidad de gestión y planificacion es reducida. No hay competencias laborales suficientes para gerenciar los recursos (poquitos a veces) con que cuentan. Muchas veces sub ejecutan y les queda un montón de plata que no pueden usar. Lo mejor es crear una especie de carrera municipal o algun mecanismo que les de capacidad de gestion adecuada.

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Rodnny Stevens 14:38 24/2/2011

No comulgo con la intransigencia y la testarudez de don Otton pero ciertamente tiene toda la razón y su posición es concreta y fundamentada. Lastima esa tosudez porque capacidad le sobra.

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Adriana Herrera C. 12:19 24/2/2011

Lo dicho por el señor Solís es clarísimo. Pero claro, vende más un candidato jugando de galán y fingiéndose oposición, o una candidata que jineteaba una moda sin demostrar capacidad sustantiva más allá de la del "continuismo" que hoy pone en duda.

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Daniel Campos Badilla 10:50 24/2/2011

Tiene razón el Sr. Solís. Qué lástima que su seriedad y coherencia no lo han llevado a gobernar. Por su parte, La Nación lleva más de una década persiguiendo al PAC y en el editorial de hoy se lamentan por algo que Solís viene advirtiendo desde hace tiempo. Por qué no le dieron la razón antes?

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Arnulfo Rojas Jaén 10:37 24/2/2011

No he dudado de las buenas intenciones del señor Solis, en querer ayudar a las municipalidades de todo el pais, sosteniendo del presupuesto nacional y ayudar a los municipios con el 10% ayudandoles enormemente en desarrollo esencial, desentralizando:en politicas de desarrollo, ayudando a ciudadanos decidir, en este caso ayudando, a un modelo de desarrollo colapsado, deteriorado y que el pueblo clama cambiarlo, de manera permanente, de echo, el gasto público es alarmante, y recae, sobre .

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