El esfuerzo realizado por la investigadora del swing criollo, Ligia Torijano, y la promoción de la cultura del Caribe, y especialmente del calipso, de Manuel Monestel, fueron reconocidos con el Premio Nacional de Cultura Popular.
El galardón, en su edición 2010, anunciado este viernes por el Ministerio de Cultura, reconoce a Torijanos y Monestel como “dos grandes exponentes que abrieron una ventana para que los rasgos y carácter propios del tico se asomaran para quedarse”.
Brinquitos con sabor.En el caso de Torijano, el jurado hizo hincapié en su esfuerzo por dar a conocer el swing criollo –un ritmo de saltitos y donde las manos se unen en dos tiempos–.
El swing es un ritmo que apareció en los años sesenta y los costarricenses lo mezclaron con la cumbia colombiana y mexicana. Sin embargo, le pusieron un sello propio con brinquitos y vueltas.
La bailarina y coreógrafa tuvo la iniciativa, en 1992, de comenzar a investigarlo, pues en ese momento faltaba información sobre este ritmo, que normalmente no se baila como lo hace el tico.
“No hay otra parte del mundo donde se baile el swing como aquí; además, otro objetivo de mi trabajo era decirle a la gente que este ritmo no lo baila solamente la gente de mal vivir, como las prostitutas, como se creía en sus inicios”, explicó la investigadora.
Desde entonces, Torijano ha promovido varias academias de baile profesional, y la enseñanza y disfrute de este género, que hoy es popular como baile de salón en casi todo el país.
Feeling con coco.Manuel Monestel, por su parte, es legendario en su afán de investigación y divulgación de la cultura afrocaribeña centroamericana y, en especial, de su legado musical.
Es josefino de nacimiento y no tiene ningún lazo familiar con la provincia limonense, pero la diversidad y colorido de esta cultura lo cautivó de primera entrada.
Según comentó, la pasión por la cultura del Caribe comenzó desde niño, sin ninguna razón clara.
A finales de los años setenta entró de lleno con el calipso, luego de leer un libro que hablaba de Walter Ferguson, a quién ve como un maestro. Ferguson es un calypsonian costarricense conocido como Gavitt quien toda su niñez la vivió en Cahuita, una aldea de pescadores de la provincia de Limón, la cual lo reclama como hijo ilustre.
Monestel es sociólogo de profesión, musicólogo por vocación y, entre otras cosas, director del grupo Cantoamérica, emblemática agrupación por la que ha pasado multitud de músicos nacionales, “que han llevado consigo un poco del sabor caribeño y lo han difundido en sus propios grupos”, explica orgulloso.
Monestel lleva más de 35 años en esta lucha, ha ofrecido centenares de conciertos y grabado varios discos. Para él “viajar por la música creada en el pasado, en Latinoamérica, es descubrir un ancestro negro haciendo percusión con cualquier objeto a mano”.
“La lucha es ardua y con el paso de todos estos años un objetivo general que he cumplido es la ‘civilización’ de la música de la zona del Caribe”, dijo Monestel.
Ahora, la lucha de estos galardonados se centra en afianzar cada uno de los ritmos por los que tanto han luchado.
“Un punto por el cual lucho es que la radio nacional le brinde un espacio, no solo a la música caribeña, sino al músico costarricense original, no al que hace covers”, indicó Monestel.
Por su parte, Torijano expresó que su lucha con el swing continúa y su objetivo es darlo a conocer en más países, que las personas de otros lugares en el momento que escuchen la palabra swing la asocien inmediatamente con Costa Rica.
“Me alegran mucho estos premios. Ambos galardonados han realizado un trabajo extraordinario por salvaguardar lo que es nuestro. Con ello se demuestra que la fuerza de resistencia de nuestro pueblo está viva y, además, es dinámica. Costa Rica, culturalmente, es tan variada como su clima”, comentó el folclorista Dionisio Cabal.