Pese a que los centros educativos pueden poner como requisito de matrícula un seguro estudiantil, no tienen la potestad de exigir al estudiante que lo adquiera con un proveedor específico.
Javier Cascante, superintendente de Seguros, explicó que la ley de seguros permite al estudiante elegir una póliza diferente, que sea equivalente a la que se le exige en la institución académica, y presentarla para cumplir con el requisito.
Colectivos. En muchas oportunidades, los centros educativos firman un contrato de seguro colectivo con la aseguradora, de manera que cubra a los estudiantes en caso de accidente en horas lectivas.
Sin embargo, no podrán obligar al estudiante a adquirir uno provisto por la entidad académica si demuestra que tiene uno equivalente al que se le exige.
Los seguros estudiantiles pueden ser colectivos y en esta categoría los hay de dos tipos: contributivos, en los que el estudiante cubre una parte de la prima, y no contributivos, cuando la entidad se hace cargo del costo total de la póliza.
En este momento los colectivos solo son ofrecidos por el Instituto Nacional de Seguros (INS).
“Lo importante es que las personas verifiquen que su póliza está inscrita ante la Superintendencia de Seguros”, dijo Cascante.
Autoexpedibles. El INS y Seguros del Magisterio también ofrecen seguros autoexpedibles para el período lectivo, que son de fácil emisión y tienen vigencia por un año.
Los del INS protegen en caso de accidente y tienen montos de cobertura que van desde ¢300.000 a los ¢2 millones, para tres riesgos: muerte accidental, incapacidad total o parcial y gastos médicos.
Estos montos se pueden utilizar por cada reclamo, cuantas veces sea necesario, durante la vigencia del seguro.
“Si un niño se quiebra el brazo, tiene ¢300.000 disponibles para gastos médicos, y si tres meses después se rompe una ceja, tiene otros ¢300.000 para ese accidente”, explicó Silvia Pardo, subjefa de Seguros Personales del INS.
En Seguros del Magisterio ofrecen la póliza “Estudio seguro”, que cubre los gastos de educación por un año, en caso de fallecimiento del tutor o padre de familia del estudiante.
El desembolso se hace en 12 cuotas, y puede asegurarse entre ¢1 millón y ¢5 millones, explicó Rafael Monge, gerente general de la entidad. Por su parte, la aseguradora Assa espera tener una póliza estudiantil a mediados del 2011.