¡Qué problema con Honduras! Le gana a la Costa Rica precisamente en el partido de la Uncaf que la Sele mejor jugó. Y además la final. Y en el estreno de La Volpe. No, si en esto del futbol sobra quien eche a perder hasta un buen debut.
Lo más positivo del torneo centroamericano fue ver a la Tricolor en pleno crecimiento conforme iban pasando los partidos. Contra Guatemala empezó fatal, pero al medio tiempo recordó tomarse las vitaminas y cerró a todo vapor, como cuando Popeye se hacía tragadas las espinacas a la mitad del episodio y les daba su merecido a los demás.
En los partidos ante Panamá y Honduras (el segundo) hubo lagunas, entendible en este proceso que apenas gatea. A los canaleros había que rematarlos después del 1-0, pero la Sele aflojó adelante y dejó abierto el picaporte de la defensa. Un descuido y resulta que desvalijaron la portería. Los panameños ya no son aquel equipo correlón de hace varias décadas; ahora se manejan con fundamentos de primer nivel, tienen jugadores en campeonatos encopetados (como México) y hasta sus aficionados aprendieron a vivir el futbol en las gradas, con pasión y cerveza de a un dólar.
Para la final, la Tricolor se sabía mejor la lección. No solo por las indicaciones que La Volpe repite decenas de veces en los entrenamientos, sino porque los jugadores más jóvenes ya habían perdido algo de pánico escénico. La semifinal contra Panamá tuvo ambiente de eliminatoria, como bien apuntó el enviado de este periódico, David Goldberg. Así es como los jugadores endurecen el cuero: cuando la afición es hostil (algunos panas silbaron el himno; ya aprendieron de los otros hermanos centroamericanos) y el partido se juega como si fuera el último de la vida.
En ese juego contra Honduras vimos un equipo más maduro y hasta con el callo fuerte para aguantar el hierro de un 2-0 en contra. Fue más Selección, a fin de cuentas.
Es solo el inicio del camino. Muchos de los jugadores que estuvieron en la Copa de Panamá ni siquiera serán tomados en cuenta para las eliminatorias. Los legionarios tienen prioridad de paso: Bryan Ruiz, Álvaro Saborío, Keylor Navas, Michael Barrantes, Junior Díaz y ojalá Gilberto Martínez, entre otros, tendrán campo reservado en la convocatoria.
Hay trazos de que el equipo avanza. Pero falta recorrido. La última vez que la Sele ganó una Uncaf (2007) se quedó ahí. Es mejor un segundo lugar, pero que sirva como trampolín. Para la Copa de Oro aumentará la exigencia, y si al cuerpo técnico se le da suficiente espacio de trabajo es probable que ni siquiera un segundo resulte aceptable. Para entonces el proceso no va a estar gateando; esperemos que ya camine solito.