La mortalidad por cáncer de cérvix (o cuello uterino) bajó un 13% en los últimos nueve años en Costa Rica, según nuevos datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) revelados ayer.
Mientras que en el año 2000 el país registró la muerte de 154 mujeres costarricenses por esta causa, para el 2009 los decesos bajaron a 132; es decir, 22 menos.
El de cérvix es el segundo cáncer más común entre las mujeres costarricenses y el cuarto más mortal en las ticas.
Se inicia como lesión en el cuello del útero, provocada por el virus del papiloma humano (VPH), que se transmite por contacto sexual. En la mayoría de los casos el virus es eliminado por el cuerpo, pero en otros causa lesiones que pueden derivar en cáncer.
Pero no solo se redujo la cantidad de muertes en el país, los casos de pacientes con tumores cervicales invasivos también bajaron un 19% desde 1998 a hoy.
Para las autoridades, los logros se deben a la creación del llamado Centro Nacional de Citologías (CNC), laboratorio donde se revisan actualmente todas las citologías vaginales –o pruebas de Papanicolaou– que se hacen en los centros médicos públicos.
“Desde que se concentró el análisis de todas las pruebas de Papanicolaou en un solo lugar, tenemos un diagnóstico más certero y seguro”, dijo Álvaro Salas, director de Centros Especializados de la CCSS, quien anunció ayer la compra de nuevos equipos para el Centro, así como la contratación de 19 nuevos técnicos.
Impacto en costas y fronteras. El análisis de las cifras del 2000 al 2009 también muestra que las zonas fronterizas y costeras son las áreas del país que registran la mayor incidencia de casos y muertes por cáncer de cérvix.
Los datos del Registro Nacional de Tumores del Ministerio de Salud indican que Los Chiles, Alajuela, es el cantón con más prevalencia del mal, con 40,83 casos por cada 100.000 mujeres; le sigue Parrita, Puntarenas, con 34,98 casos por cada 100.000, y Golfito, Puntarenas, con 34,76 casos por cada 100.000.
Las tasas de mortalidad presentan el mismo comportamiento. Abangares, Guanacaste, es el cantón con la tasa más elevada, con 34,62 muertes por cáncer de cérvix de cada 100.000 mujeres; luego, Garabito, Puntarenas, con 18,94, y Limón, con 16,03 casos por cada 100.000 mujeres.
“Al igual que en otros países, los cantones con mayor incidencia y mortalidad tienen bajo desarrollo social. Los factores pueden ser muchos, como más parejas sexuales y menor preocupación por la salud, por lo que se asiste más tarde a las citas médicas y ya los tumores están más avanzados cuando se detectan”, dijo Adolfo Ortiz, investigador en cáncer de la CCSS.
Enfermedad joven. Finalmente, los datos alertan también en cuanto a que los tumores de cérvix se detectan a edades más tempranas. Según datos del Registro Nacional de Tumores, la mayoría de los tumores cervicales se diagnostican entre los 40 y 44 años de edad. “Si bien el riesgo comienza a los 20 años de edad y crece conforme esta aumenta, hemos visto casos en jóvenes hasta de 14 años. El riesgo de muerte también crece conforme aumenta la edad”, concluyó Ortiz.