Los diputados regresarán el lunes al Congreso para encontrarse con una flotilla de autos nuevos de doble tracción y utilizarlos en sus giras por las comunidades.
El lote de 13 carros Nissan, modelo Pathfinder Lux MT, y un vehículo Toyota, modelo Land Cruiser Prado, para la presidencia del Congreso, más una buseta, están ya en el parqueo de la Asamblea Legislativa.
Los vehículos serán monitoreados con sistema GPS, que permite saber dónde están y el kilometraje.
El presidente de la Asamblea Legislativa, Luis Gerardo Villanueva, indicó que la entrega de los automotores se hizo poco antes de que los parlamentarios salieran a su receso de Navidad y fin de año, que empezó el 22 de diciembre y termina hoy viernes.
Según Villanueva, la compra es parte de la política de austeridad del Congreso. El costo de los vehículos asciende a ¢162 millones.
“La Asamblea debe medir una política de cambio de vehículos a fin de que el mantenimiento no sea de alto costo. Los vehículos con cinco años ya tenían desgaste, estábamos gastando mucho dinero en mantenimiento”, dijo el diputado.
“No solo es una economía, sino que es un apoyo para el trabajo de los diputados en sus comunidades”, agregó.
El jefe de fracción del Partido Acción Ciudadana (PAC), Juan Carlos Mendoza, cuestionó esa política de austeridad y afirmó que, como tienen establecido en sus reglamentos, los legisladores de esa bancada no usarán los vehículos de la Asamblea.
“Siempre ha sido una política del partido no utilizar los carros de la Asamblea; ya tenemos el combustible, que es parte del salario, y lo usamos para los viajes que haya que hacer. Esa es la política del partido y nuestra política de austeridad”, aseguró Mendoza.
Villanueva defendió la inversión y señaló que las medidas de austeridad impulsadas por el Directorio del Congreso alcanzan los ¢550 millones, más un superávit de ¢2.000 millones.