Buenos Aires. Una mujer sobrevivió a los machetazos que le propinó su excompañero, quien luego se suicidó.
El hecho ocurrió anteayer a las 5:30 a. m. en el INVU de Potrero Grande de Buenos Aires, Puntarenas, informaron la Fuerza Pública y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
La víctima fue identificada como Flor Nájera Valdés, de 47 años, en tanto el agresor fue un hombre de apellido Suárez, de 50 años.
Separados. Flor Nájera, quien está internada en el Hospital Escalante Pradilla, de Pérez Zeledón, dijo que convivió dos años con Suárez, hace un año se separaron y la semana pasada regresaron.
“Le puse medidas, pero unos días después lo perdoné y él volvió a convivir conmigo. Fue la semana pasada que él tomó una foto de una de mis hijas y la destruyó, entonces tomé la decisión de decirle que se fuera de la casa. Se fue para la capital y hace tres días me llamó. Tengo la llamada grabada en que me dijo que me iba a matar y que luego él se quitaba la vida”, contó.
Sobre lo ocurrido anteayer, la mujer detalló: “Abrí la puerta de atrás de la cocina con un pichel de café en la mano para llevárselo a mi hija y él estaba afuera con un machete. Se me vino encima. Empecé a gritar y mi hija, que estaba en el baño, salió y agarró un palín y la emprendió contra él. Estaba tirada en el suelo, metí la mano y me hirió tres veces en la mano, tres en la cabeza y dos en el hombro. Él salió corriendo. Gracias a Dios el cuchillo no tenía filo. Seguro pensó que me había matado. Mi hija me salvó la vida. Ella fue muy valiente. Me introdujo a la cocina y cerró la puerta por si el hombre llegaba”.
La mujer manifestó que luego se enteró de que su compañero se había quitado la vida.
Jorge Nájera Valdés, hijo de la mujer agredida, dijo que luego de enterarse de los hechos, fue con otras vecinos a buscar a Suárez. Agregó que el martes a las 11:30 a. m. lo encontraron en un potrero. “Vimos dos frascos de un herbicida y más adelante lo observé a él boca abajo, como agachado. Lo llamé y no respondió; entonces lo moví y al darse vuelta vimos que estaba muerto. Tenía un galón en la mano. Avisamos a las autoridades y ellos se hicieron cargo”, detalló Jorge Nájera.
Colaboró: Carlos Arguedas C.