¿Al que madruga Dios lo ayuda?
Muy cierto. Es uno de mis principios, siempre me levanto temprano, hago la oración, leo los periódicos, desayuno, navego en Internet y me voy al entrenamiento.
¿Café o mate?
En la mañana tomo té, el mate lo tomo en la tarde, porque no me da tiempo de prepararlo.
¿Cuál platillo le queda mejor?
Milanesa a caballo, es una milanesa con huevo frito arriba. Cuando mi esposa no está, me gusta hacer ese platillo.
¿Ser director técnico es ser millonario?
En mi caso no, no he llegado a serlo. Me ha dado para vivir y para hacer mis hijos profesionales y tener un buen estándar de vida.
¿Cierto que el futbol lo hizo escaparse de la casa?
Sí, una vez salí de Heredia y me fui a dirigir a Pérez Zeledón, dejé un mensaje en la refrigeradora para mi esposa y mis hijos, que me disculparan, que el futbol era una pasión para mí.
¿Cuántos hijos le ha heredado este deporte?
Miles, porque a todos los he visto como mis hijos, le tengo un gran cariño al jugador de futbol, siempre le he dado experiencia, cariño y respeto.
¿Cuándo comenzó esa pasión rojiamarilla?
Desde 1974, cuando conocí Heredia. Es amor a primera vista y toda la vida le juré amor eterno a Herediano.
¿Una mala persona puede ser un gran futbolista?
He conocido personas así. Tal vez han sido buenos futbolistas, pero no les ha ido bien en la vida.
¿Y un homosexual?
La verdad, puede ser. No tengo referentes, no estoy a favor ni en contra, pero los respeto mucho.
¿El matrimonio es para siempre?
Creo que sí. Por lo menos en mi caso así será. Pero hoy los jóvenes se casan y rápido se aburren.
¿Su amuleto para atraer la buena suerte?
Usar la misma ropa para los partidos, la camisa, el buzo, las medias, el calzoncillo... Pero lavada, por supuesto.
¿Cuántas veces ha hecho la romería?
Solo una vez, en 1997, cuando le dediqué a la Virgen el ascenso que gané con Santa Bárbara contra Limón. He ido muchas veces en bus y carro, a ella le entrego siempre los trofeos.
Un libro para recomendar.
Cien años de Soledad y La Tragedia de Los Andes, que es un libro impactante y me tocó vivirla de cerca, pues los que iban en el avión eran amigos de infancia. Yo andaba en Venezuela y cuando llegué a Uruguay, un día después de que habían salido, me topé con esa tragedia.
¿Vino o cerveza?
Ninguna, pero si tengo que elegir, sería un vaso de vino con un asado. A veces me hago mi asado o voy en el fin de semana a un restaurante uruguayo. Ese es uno de mis pasatiempos.
¿Cómo se ve sin bigote?
Muy mal. Una vez me lo quité y mi hija mayor lloraba como loca. Tenía tres años y decía que no era su papá. Desde entonces, nunca más me lo he quitado.
¿Las mujeres más bellas están en Heredia?
Claro que sí. En Costa Rica, las mujeres más bonitas son herediana, aunque las de Pérez Zeledón son muy elegantes también.
¿Qué lo hace llorar?
La injusticia, la deslealtad, eso para mí es tremendo.
¿Le queda de uruguayo?
Me queda todo, amo la Celeste, extraño la comida, mi familia, mi ambiente, mi juventud.
¿Cuánto le debe a esta provincia?
Montones. Le debo haberme casado con una herediana, haber formado una familia aquí y haber convivido con toda la sociedad, con gente humilde. En lo deportivo, la oportunidad que siempre me dan para ayudar al equipo.
¿Por qué aún no se ha nacionalizado?
Como costarricense tengo a mi familia, tengo parte de mi vida; pero no quiero perder lo uruguayo. No comparto la doble nacionalidad, siento que traicionaría a mis ancestros.