En Gent, Bélgica. Carga la cruz de unas rodillas que parecen haberse cansado muy rápido de jugar al futbol profesional. El Popo –un apodo que le puso su mamá desde pequeño– está lesionado otra vez, por problemas en la articulación derecha, una constante en su carrera.
Las otras veces superó los problemas y eso lo ilusiona con saltar de nuevo sobre el obstáculo recurrente. Espera volver a las canchas de la liga belga en diciembre. Necesita ese contacto con el balón, que empezó a patear desde su infancia en la playa limonense de Puerto Viejo, pero mientras le llega la hora de vestir otra vez el uniforme del Gent pasa la convalecencia entretenido con la crianza de los tres hijos que tiene con su esposa Pamela Reyes.
¿Cómo fue crecer en Puerto Viejo (Limón)?
Mi infancia la tuve en el mejor lugar del mundo. Puerto Viejo es un paraíso. Estando aquí uno empieza a recordar y le agarra la nostalgia. Ahora ha entrado mucho turismo. También hay cosas feas como las drogas, pero ya uno sabe quién anda en pasos malos. La mayoría de la gente es muy tranquila en Puerto Viejo.
¿Nunca estuvo expuesto a algún ambiente de drogas?
Sí, claro. Cuando iba a mejenguear, como el 50% de la gente que estaba ahí consumía marihuana. Pero ellos me respetaban, vieron que era muy recto y nunca me ofrecieron nada.
Ya estando en la Liga, ¿cómo terminó en Bélgica?
Una representante que se llama Els, la misma de Bryan (Ruiz), estuvo aportando mucho para que se diera esto. Me comentó que estaban interesados, pero la Liga pedía mucha plata. Cuando se me estaba venciendo el contrato volvimos a conversar.
Entonces, ¿su intención era abandonar la Liga de una vez?
No, era difícil porque estaba en la Liga desde los 17 años. El que ha pasado por ahí sabe que es un equipo estable económicamente. Tampoco me podía poner a jugar con eso de esperar a que termine el contrato, porque después no salía lo de Europa. Pero finalmente me firmaron por un año y luego renovamos por dos años más.
¿En qué momento está maduro un jugador como para enfrentarse a algo así, un clima diferente, estar lejos de la casa, etc.?
Pesan mucho las ganas de venir aquí. Yo sabía que cualquier obstáculo lo iba a superar. Hablé con futbolistas que habían salido, como Castrito (Carlos Castro), que estuvo en Rusia, y otros que nos contaban de sus experiencias. Yo tenía una idea de a qué venía. Hay gente que dice ‘Ya no puedo más’ y se devuelven.
¿Cómo fue el impacto en la parte puramente deportiva?
La intensidad es otra cosa. En Costa Rica tenemos la calidad, pero aquí hay que estar bien conectado 90 minutos. Es estar concentrado porque la dinámica es muy fuerte.
Las lesiones han sido una constante en su carrera. ¿Qué le dijeron sobre la última (rodilla derecha)?
En este caso estaba tomando mi ritmo, me lesioné contra el Feyenoord (por la Liga de Europa) un día que hice un buen partido. Uno dice ‘Cómo pasan estas cosas’. Pero por mi experiencia, esto lo hace fuerte. Las lesiones desmotivan, pero tengo el apoyo de mi familia.
¿Cuánto tiempo estará fuera esta vez?
El problema es en el menisco derecho. Le pusieron algo que lo sostiene, ya tengo tres semanas (la entrevista fue a mediados de setiembre) y tengo que esperar tres meses para no apresurar las cosas. Me toca ir a terapia, los médicos son muy buenos, siempre he salido adelante pero a uno le hace falta estar tocando la chocobola.
¿Qué le dice el equipo?
Que tenga paciencia. Ahorita mismo el que tiene más tiempo en el equipo es Randall Azofeifa y luego casi sigo yo. Acá siempre hay cambio de generación, cuando uno ve tiene 15 compañeros nuevos. Eso habla bien del trabajo nuestro. Lógicamente no están contentos con alguien que no está jugando, pero para eso tienen un plantel grande.
¿Cómo vive desde fuera estos partidos del equipo, que incluso está en la Liga de Europa?
Yo jugué en la fase previa de la Champions contra el Kiev, son partidos bonitos, uno dice ‘Gracias Diosito por tenerme acá’. Igual espero que el equipo lo haga bien y tener participación luego.
¿Cómo volver a tomar ritmo y ganarse un puesto en la titular?
Desde el día en que me lesioné ya hay que pensar en cómo tomar las cosas. Sé que cuando vuelva tengo que pelear por el puesto, nadie me lo va a reservar. Hay que llegar y meterse con todo para cumplir otras cosas, como volver a jugar con la Selección y tener oportunidad de pasar a otra liga. Pero no hay que brincarse las etapas.
¿Qué le dicen los doctores? ¿Se van a terminar los problemas?
Uno no puede saber. Uno quisiera que sí, pero son cosas que no se pueden evitar.
¿Qué metas tiene para los próximos años?
Hay que tener metas. Uno no puede estancarse. Me veo jugando en un equipo más grande, en otro país y con mi familia. Más adelante, trabajar con valores deportivos allá en Puerto Viejo.