Creo que, si Dios existiera, su primer tema de agenda sería aclarar el punto, porque le parecería una terrible injusticia tenernos en ascuas, siglos y siglos debatiendo su naturaleza.
Le sería inadmisible que algunos creyeran en él y que otros no, que unos se lo imaginaran violento (“el señor de los ejércitos”), otros un bucólico criador de ovejitas (con eso del “cordero de Dios”), y otros más proclive al suicidio sagrado, con yihad y coches bomba.
Además, si se manifestara de modo fehaciente, las ganancias serían inmensas. Para empezar, dejaríamos de pelear por eso. Bien se sabe que las guerras entre religiones han sido las más cruentas. Por si fuera poco, ya no se requerirían sacerdotes porque todos conocerían lo suficiente acerca del creador, y sobre todo, no habría que devanarse los sesos con arduas especulaciones sobre la esencia del tiempo y del espacio.
Iluminados por fin, los humanos tendrían un rumbo preciso. Por ejemplo, Dios nos podría decir algo así: “la eternidad está en ustedes mismos. El cielo está al final del camino, y ustedes lo han venido recorriendo desde que los creé”.
Después agregaría, entusiasta: “Al inicio solo gruñían, luego aprendieron a hablar y por primera vez tuvieron memoria colectiva. Luego escribieron, y esa memoria persistió. Después hicieron libros, y la memoria se propagó, tuvieron bases de datos y la memoria se amplió, al cabo las enlazaron con Internet y la memoria se hizo dinámica y universal”.
“Vean como ya han hecho un mapa del genoma”, continuaría, “y pronto tendrán el del proteoma, y con eso sabrán tanto sobre la entelequia bioquímica de sus cuerpos que podrán mejorarlos drásticamente. Ya viven en promedio el doble que al principio, ochenta en vez de cuarenta años, sigan adelante y verán cómo llegan a muchos más”.
Hasta ahí muy bien, pero' ¿cómo haría para mostrarse?
Me he quedado en un cilindro. No le bastaría con la belleza que nos circunda: los celajes, el verdor de los montes, el asombro que las cosas elementales dejan. Esto va en cursivas porque es del maestro Borges. Y además tendría que confesar que no todo le salió bien: huracanes, terremotos, enfermedades'
Igual podría pasarle con el amor o la música, ¡le diríamos que también hay ruido y odio, y que es creación nuestra, no suya! Si se nos metiera a todos en la mente acudiríamos al psiquiatra porque tenemos alucinaciones. Si se materializara como un ovni, un Terminator o un Godzilla, le iría peor'
Por eso: ¿cómo haría? No sé, no tengo la menor idea. Pero sí debería estar tratando, así espero, al menos.