Las tecnologías médicas desarrolladas en la última década han comprobado que, al igual que los demás órganos, el cerebro del ser humano no se ha terminado de desarrollar en la pubertad.
Las imágenes obtenidas por el doctor Paul Thompson, profesor de Neurología de la Universidad de California en Los Angeles, han esclarecido dudas sobre el desarrollo cerebral y demuestran que durante la adolescencia se da una etapa crítica del desarrollo en la cual se consolidan y fortalecen las redes neurales (materia gris) más utilizadas y se debilitan o pierden las que no se usan.
“El consumo excesivo y continuo de alcohol entre adolescentes puede retardar el crecimiento del cerebro y descarrilar la consolidación de las redes neurales”, explica Thompson.
Lisa Frederiksen, una investigadora y escritora estadounidense especialista en temas vinculados con el alcohol, también subraya que el riesgo de desarrollar una adicción es mucho más alta entre quienes toman licor desde la adolescencia.
El alcohol trabaja en muchas partes del cerebro, incluyendo el sistema límbico, que es el centro del placer y el dolor. Cuando una persona toma, las redes neurales le dicen al cerebro que el alcohol la hace sentirse bien. “Desarrollamos una memoria de esa sensación, lo cual nos genera el deseo de tomar otra vez”, explica Frederiksen.
“La adicción ocurre cuando el abuso del alcohol genera cambios químicos y estructurales al cerebro, al interrumpir las conexiones neurales. Si un adolescente abusa del alcohol, se fortalecen las redes neurales asociadas con las memorias y las experiencias vinculadas al trago”, agrega la investigadora, para recalcar que quienes empiezan a tomar antes de los 15 años son cinco veces más propensos a ser alcohólicos.
Douglas Mata, del IAFA, explica que las imágenes que mapean el desarrollo cerebral, también confirman que el órgano madura de atrás hacia adelante, por lo que las porciones del cerebro que manejan las emociones, la memoria, el aprendizaje y el juicio, son las últimas en consolidarse y, por ende, las más afectadas por el uso de drogas. “Cuando una persona empieza a consumir alcohol, lo primero que se bloquea en el cerebro es la parte que le dice ‘contrólese”, dice.
“Si, además de eso, esa parte aún no está bien desarrollada y se toma alcohol, es mucho mayor la probabilidad de perder el control y asumir comportamientos riesgosos”, advirtió.