Variedad

Olfatos heroicos

No todos los perros pueden realizar tales proezas, pero los llamados “voluntarios operativos” de la Unidad K-Sar, de la Cruz Roja, ya exhiben logros en su currículo. Se trata de tres canes entrenados para buscar y rescatar personas extraviadas.

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David Delgado C. dfdcabana@yahoo.com 12:00 a.m. 03/10/2010

Los domingos son los días favoritos de Zafiro. Desde muy temprano, sus sentidos perciben que será una jornada llena de recreación, recompensas y mucha adrenalina.

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De hecho, en este momento, él debe de estar en algún campo abierto haciendo lo que mejor hace: olfatear.

Zafiro, Bronco y Kena son “voluntarios operativos” de la Unidad K-Sar, de la Cruz Roja, capaces de buscar y rescatar personas con vida, atrapadas en un edificio colapsado, debajo de un derrumbe o perdidas en la montaña.

No son mascotas comunes y corrientes, es decir, no se pueden domesticar ni se les puede dar cariño, como a un perro hogareño. Son animales de trabajo con mucha independencia.

¿Su salario? Un juguete por cada labor bien hecha. La K-Sar los mantiene adiestrados ante la amenaza de un terremoto, una erupción o un huracán, situaciones después de las cuales habría que rescatar vidas humanas que los equipos de salvamento no logran ver o que se encuentran en sitios inaccesibles para estos.

Esos tres canes, más otros tres del Cuerpo de Bomberos, son los únicos que realizan búsquedas y rescates en todo el país. Zafiro fue certificado en el 2009 por la Agencia Federal en el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) del gobierno de Estados Unidos, y puede operar en cualquier parte del mundo.

En el terremoto de Cinchona –enero del 2009–, la labor de los equipos de emergencia se complicó por las difíciles condiciones del terreno. Wágner Leiva, jefe de la Unidad K-Sar, recordó que, en ese caso, fue necesaria la presencia de tres guías con sus perros, y que estos encontraron a cinco personas recién fallecidas bajo los escombros.

Agudo olfato

La osadía natural de estos canes los convierte en héroes silenciosos, pues nunca hacen alarde de sus méritos. Su olfato, 50 veces más desarrollado que el nuestro, es su herramienta más útil para rastrear y buscar vida humana.

Leiva asegura que, si ha recibido entrenamiento constante, un perro es capaz de seguir el rastro de una persona después de muchas horas y de percibir su olor a distancias de hasta 600 metros.

Bronco es un buen ejemplo. Ha sido entrenado para ir tras el rastro de alguien perdido en la montaña. Para ello, huele primero una prenda de ese individuo. Zafiro y Kena, por su parte, han sido adiestrados para buscar y rescatar a personas que están bajo tierra, y en su caso, lo hacen sin recurrir a olores previos.

Entonces, ¿qué huelen estos perros? A diario, el cuerpo humano, cuando está vivo, produce partículas que son expulsadas por las vías respiratorias, digestivas y dérmicas (de la piel). Es el caso del dióxido de carbono, el metano y algunos microorganismos albergados en la piel, que intensifican nuestro olor. Incluso, se dice que, en estado de excitación nerviosa, los perros pueden percibir la adrenalina de los humanos, afirma el jefe de la Unidad.

Mauricio Torres, todo un maestro de la enseñanza en K-Sar, es el dueño y guía de Zafiro y afirma que, en 10 ó 15 minutos, un perro de estos puede encontrar o descartar la presencia de víctimas humanas en un campo abierto de 7.000 metros cuadrados (el tamaño de la cancha de futbol del nuevo Estadio Nacional), a una profundidad de 15 metros o hasta más.

Sin embargo, agrega que su éxito dependerá de factores como la dirección del viento, lo escabroso del terreno, la temperatura superficial, la agilidad del perro y las entradas y salidas de aire cerca de donde esté la persona enterrada. Así, está claro que cada emergencia debe verse como una situación individual.

Además de su buen olfato, el can debe reunir ciertas condiciones para un buen desempeño: debe ser un perro sano, sociable y muy compulsivo para poder enfrentarse a la realidad.

Torres colabora en el entrenamiento de algunos cachorros, así como en la preparación de sus guías, pues comenta que mucho del éxito de un perro de búsqueda y rescate dependerá del trabajo conjunto con su guía.

Tales guías son voluntarios adscritos a la Cruz Roja, gente que está dispuesta a dejar su trabajo habitual para ir con sus canes a buscar víctimas cuando sea necesario.

Lola, de un año, y Kronus, de seis meses, son dos cachorros en formación; ambos iniciaron su entrenamiento hace cuatro meses y se les nota el entusiasmo por el juego.

Con su aporte perseverante y desinteresado, estos seres nos recuerdan el más alto valor del perro: su lealtad.

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oldemar morales 14:57 4/10/2010

que bueno q se de a conocer sobre estas especialidades q muchas veces pasan desapercibidas, y que requieren de sacrificio y esfuerzo.. en otros paises se da mucho el trabajo con perros y de veras que se le da una atencion importante ya q muchos perros pueden servir para bastantes tareas que juegan papeles importantes , pero q aca todavia no logramos explotar al maximo .., exelente el reportaje gracias

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Tres unidades que dependen de perros

Entrenamiento ‘K’

Las unidades caninas en todo el mundo se identifican con la letra ‘K’. El sufijo ‘Sar’ o el número ‘9’ indica la especialidad. ‘Sar’ significa ‘búsqueda y rescate’ (search and rescue, en inglés). Por su parte, ‘9’ es el código para indicar que un perro realiza trabajo militar o de policía. La mayoría de los países del planeta cuentan, en sus cuer- pos de policía y rescate, con estos dos modelos de entrena- miento y con un tercero de nombre Arcón. En Costa Rica existen los tres: K-9, K-Sar y Arcón. Poseen técnicas distin-tas, pero objetivos similares.

La K-9 es la Unidad Canina del Poder Judicial, cuya finalidad es la detección de explosivos y drogas. Los perros K-9 funcionan como un policía más en la lucha contra la delincuencia. También, pueden ser guardia- nes de personas, e incluso, bus- car víctimas en situaciones de emergencia. Esta Unidad cuenta con 12 perros. Desde 1994, adop-taron el modelo estadounidense K-9, comentó Gerardo Fernán-dez, jefe de la Unidad.

Se llama Arcón a la Unidad Canina del Cuerpo de Bomberos, integrada por tres perros llamados Tomy, White y Jorsua. Estos canes han sido entrenados bajo el modelo Arcón, un sistema español para la búsqueda y rescate de personas en estructuras colapsadas. Los bomberos acogieron este modelo en abril del 2008. Paris Arias, jefe de la Unidad, comentó que el pasado 29 de setiembre, fueron enviados a Colombia, a certificarse, dos perros más. Cuando regresen, se integrarán al equipo.

En cuanto a la K-Sar, o Unidad Canina adscrita a la Cruz Roja, surgió hace 15 años por iniciativa de su actual jefe, Wágner Leiva. Para ese entonces, había poco conocimiento sobre los perros de búsqueda y rescate.

El país veterano en el modelo K-Sar es Colombia. De su experiencia y sus técnicas se ha nutrido Costa Rica.

De acuerdo con Leiva, en abril del 2011, Costa Rica será sede del próximo Congreso Internacional K-Sar.

En busca de vida

Proa presenció un entrenamiento de la Unidad K-Sar, el 19 de setiembre. Ese día, se recreó un derrumbe, con muchas piedras y terreno empinado. En el entrenamiento participaron Zafiro y dos principiantes: Lola y Kronus. Estos son los pasos que se siguen en la simulación.

Se cavan huecos profundos para “enterrar” voluntarios bajo latas, piedras y tierra, con una entrada de aire pequeña que les permita respirar durante el entrenamiento.

El guía y el perro llegan después para recibir información sobre la “tragedia”. Personal de la Cruz Roja les indica cuántas víctimas se sospecha que podrían estar sepultadas en el sitio.

El guía analiza la dirección del viento para indicar al animal cuál es la ruta a seguir y lograr que el can perciba mejor los olores. El perro espera la señal para empezar a rastrear la zona.

Si el perro halla a la víctima, se sienta donde presiente que está y ladrará hasta que llegue su guía. Si acierta, se le premia con un juguete. Si no, pierde el premio y sigue con la búsqueda.

Cuando termina la búsqueda de rescate, los voluntarios inician la excavación lo antes posible para así sacar a la víctima que el perro encontró.

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