EDITORIAL

Falencias de la contratación administrativa

La Contraloría concluye que el Estado, en demasiadas ocasiones, actúa sin establecer prioridades

El olvido de la planificación, la ausencia de supervisión interna y el menosprecio a la rendición de cuentas se confabulan contra el buen uso de los recursos

Calificación:          

12:00 a.m. 02/10/2010

Un informe de la Contraloría General de la República, fechado el 18 de diciembre del 2009, explica con lujo de detalle los fracasos de la contratación administrativa. Es una lectura obligatoria hoy cuando importantes sectores de la política, ubicados en diversos partidos, intentan encontrar chivos expiatorios para su propia falta de ejecutividad. La Contraloría pone el dedo en la llaga cuando examina la incapacidad de las instituciones públicas para transformar sus presupuestos en productos y servicios necesarios para lograr los objetivos con calidad y sentido de oportunidad. En otras palabras, el Estado no ha aprendido a gastar los recursos puestos a su disposición.

La Contraloría estudió el sector a partir de un muestreo de instituciones que, en conjunto, reúnen el 73,6% de los presupuestos públicos. El análisis se centró en la gestión de los proyectos y los procesos de adquisición o abastecimiento. En la muestra destacan los avances de la banca estatal, pero a partir de ahí el panorama se vuelve más sombrío, con matices según el sector analizado. La excepción de la banca no sorprende. Los bancos del Estado se diferencian del resto de instituciones analizadas por desarrollar sus labores en un marco de competitividad. Con ese acicate, han venido fortaleciendo su gestión. Maduran al ritmo de los cambios en el sistema financiero para no quedar al margen.

Tampoco sorprenderá a los testigos de nuestro caos vial la ubicación del sector de Obras Públicas y Transportes entre los más deficientes. “Este sector muestra importantes debilidades en todos los componentes, tanto de la gestión del portafolio de proyectos como de la gestión de abastecimiento, posicionándose como uno de los más bajos y críticos' lo cual evidencia la falta de atención' por adoptar buenas prácticas de gestión”.

Entre los pecados más significativos están la ausencia de regulación interna, una deficiente y limitada planificación de proyectos y serias debilidades en la coordinación entre el ministerio rector, el Consejo de Seguridad Vial (Cosevi) y el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi). En consecuencia, se dificulta el establecimiento de prioridades, la definición de responsabilidades y la rendición de cuentas. El caótico actuar del sector, dice la Contraloría, termina por “atomizar” los recursos disponibles entre gran cantidad de proyectos cuya atención sobrepasa las capacidades de las instituciones examinadas. De ahí los incumplimientos en la ejecución de obras y el control de los costos.

También con matices, las municipalidades le disputan a Obras Públicas y Transportes el primer lugar en la indiferencia hacia las mejores prácticas: “'los niveles de desempeño son de los más bajos entre los sectores evaluados, producto de la desatención casi generalizada por adoptar prácticas de gestión adecuadas' Este sector evidencia una muy débil gestión en el proceso de formulación, evaluación y planificación de las adquisiciones, cuyo desempeño se ejecuta en ausencia de procesos estratégicos que orienten sus actuaciones y decisiones de inversión. Lo anterior especialmente en proyectos y adquisiciones complejas, cuyas compras no siempre son el resultado de necesidades debidamente justificadas y coordinadas”.

En síntesis, las conclusiones generales de la Contraloría denotan que el Estado, con algunas excepciones, actúa sin establecer prioridades, con olvido de la planificación, en ausencia de mecanismos internos de supervisión y sin una verdadera rendición de cuentas: “'muchas entidades gestionan sus proyectos por ‘ocurrencias’, ejecutando inversiones que no tienen relación con las prioridades institucionales, ni están alineadas con sus objetivos estratégicos, perjudicando el cumplimiento de sus fines y la eficacia de la inversión pública”. En tres palabras: hay abundante desperdicio.

El tema es particularmente relevante ahora que el Gobierno está en busca de soluciones para las finanzas públicas. Un paquete tributario ayuno de planes para retomar la reforma del Estado presentará un flanco débil imposible de disimular. Es relevante también frente a los vientos políticos desatados sobre las instituciones encargadas del control, la supervisión y la orientación de las acciones gubernamentales por las sendas de la legalidad y la buena ejecución.

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comentarios

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Mario Mendiola Starke 22:30 2/10/2010

Que tiene que ver el neoliberalismo en esto? Christopher Quesada López. Eso se aplica a formas de comercio o formas de hacer negocio. Un gobierno puede ser neoliberal porque apoya estas formas de trabajo,o lo que pasa en CR es que ciertamente todos los partidos politicos llevan limpios al Congreso y de ahi pasan a otros puestos. Recuerden a Gloria Valerín Jefe se Servicios tecnicos, al CIEGO, A LOS DIPUTADOS GEMELOS del PAC y en fin a tanta gente empezando por los encausados Calderon y Rodriguez y Chema y la que se ganó $1 millon por revisar faltas de ortografia, esos son simplemente limpios en el gobierno. Quetemos los sueldos completamente en la funcion publica de elección popular!!!!!

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Christopher Quesada López 09:58 2/10/2010

Completamente de acuerdo con don Adonay sobre el punto de la falta de ética y amor patrio. El tema fundametal es que el modelo neoliberal ha posicionado en la mentalidad de la gente (funcionarios públicos incluidos) que todo es un negocio y que hablar de cosas como patria, solidaridad, bien común son, por lo menos, temas de la guerra fría o de comunistas reciclados, como si la eficiencia, solidaridad, bien común y la competitividad no pudieran ser ingredientes de una misma receta. El editorial intenta defender este estilo neoliberal de gobierno deslegitimando los esfuerzos legislativos de investigación. Esto lo vienen haciendo desde hace rato, hablando mal de la comisión investigadora que apenas comienza aduciendo que ya la CGR lo dijo todo y que la comisión es puro oportunismo político. Está claro que el susto es que en las comisiones legislativas se imponen responsabilidades políticas y no jurídicas ni administrativas y eso es peligroso para los que creen en este nefasto modelo, porque ahí puede salir embarrado más de un apostol del neoliberalismo criollo que gobierna en CR desde 1986.

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Raúl Hernández 09:57 2/10/2010

Si la Contraloría General de la República califica de “caótico actuar” al sector de Obras Públicas y Transportes, es porque en verdad la situación reviste extrema gravedad. Quizás en muy pocas ocasiones el órgano contralor ha utilizado términos tan alarmantes en sus informes de fiscalización, pero esta vez el asunto raya en lo insostenible. Si sumamos a lo anterior que la presidenta Chinchilla acepta como un hecho el fracaso en el esquema de concesión de obra pública, el escenario empeora a tal punto que es necesaria la declaratoria de emergencia nacional en este vital sector de transportes. Y si todavía quedó alguna duda de este desastre, agreguemos tan solo la falta de transparencia en la rendición de cuentas y la ausencia de los responsables en brindarlas; un marco perfecto para dar cabida a la maldita corrupción en la administración. Doña Laura tendrá que repetir su romería a Cartago para rogar que se haga el milagro de apaciguar este peligroso mar enfurecido que en mucho es el resultado de una nefasta herencia; pero ante todo, que predique su honestidad y su firmeza para dentro de su gobierno en donde tanto está urgiendo.

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Adonay Arrieta Piedra 01:00 2/10/2010

Imparto el curso de Contratación Administrativa en al Universidad de Costa Rica, a nivel de grado y posgrado. También he capacitado a cientos de funcionarios públicos de las Instituciones aquí mencionadas y puedo dar fe que el problema no es de impericia ni de falta de formación. La carencia es ética, de valores, de falta de identidad patria, es el interés personal por encima del interés público. Los dos partidos que se han alternado en el Poder han convertido la función pública en una piñata, en el caso del PUSC así lo declaró un Tribunal de Justicia, en el caso del PLN, lejos de sancionar los actos de corrupción denunciados por la prensa, los minimizan y justifican. La Contraloría General se convirtió en una cotorra que repite cada cierto tiempo el mismo estribillo de mal manejo de fondos públicos en el MOPT, en CONAVI, en las Municipalidades, y en muchas otras instituciones públicas… mientras que los responsables se destornillan de la risa leyendo estos dictámenes y estos editoriales… en fin, saben que no existe un solo órgano institucional capaz de pasar de las palabras a los hechos, de la denuncia a la sanción. Otro informe más de la Contraloría, otro editorial de un medio de comunicación clamando al cielo palabras que se llevará el viento, en un círculo eterno, como en los cien años de Aureliano Buendía.

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