El entonces director de Servicios Pastorales, sacerdote Guillermo Godínez, fijaba personalmente las tasas de interés que la Iglesia cobraba a los laicos por los créditos que les otorgaba.
Así lo reveló el empleado de Servicios Pastorales y contador de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (Cecor), Édgar Rodríguez en su declaración ante la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).
Rodríguez admitió a las autoridades financieras haber recibido un préstamo de Servicios Pastorales que destinó al arreglo de su casa de habitación y a comprarse un automóvil.
Indicó que quien administraba esa cartera de préstamos y fijaba las tasas que se debían cobrar era el sacerdote Godínez .
A las preguntas efectuadas por los funcionarios de la Sugef , “¿quién define la tasa? (de los créditos) y ¿Quién tiene el control de esa cartera ?”, Rodríguez respondió: “El padre Godínez, uno le dice al padre Godínez y él le da el monto del saldo”.
Hasta el 2008, cuando La Nación reveló la existencia de una red que efectuaba presunta intermediación financiera al margen de la ley en las cuentas de la Iglesia Católica, Godínez ocupaba varias posiciones en la empresas relacionadas a la Cecor.
Godínez era el director de Servicios Pastorales y los documentos de captación de dinero al público, así como los cheques que se emitían para girar préstamos a laicos salían con su firma.
Los obispos han asegurado que la firma de Godínez que aparece en todos los documentos de operaciones con laicos, era un sello que el administrador de Servicios Pastorales, Jorge Torres (fallecido en 2007) utilizaba sin consentimiento del cura ni de los obispos.
Godínez era secretario de la junta directiva de Grupo Consolidado Sama S. A.; director vocal segundo de Sama Internacional (GS) S. A.; director vocal segundo de Sama Sociedad Fondos de Inversión S.A., entre otros. A partir del 2008, Godínez dejó todos esos cargos y hoy se encuentra pensionado.