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Historias extremas

Los nuevos episodios de Tabú, de NatGeo, prometen estremecer al espectador con insólitos y perturbadores relatos arraigados a los rituales, creencias, costumbres y ceremonias de los pueblos latinoamericanos.

Calificación:          

Ronald Díaz V. rdiaz1962@gmail.com 12:00 a.m. 19/09/2010

¿Qué pensaría usted si supiera de una joven pareja se come la placenta del hijo que acaba de nacer? A lo mejor y supondría que se trata de una práctica salvaje del pasado, o parte de un ritual de una tribu lejana. Entonces quizás le sorprenda saber que este es un caso ocurrido en Argentina, país donde también una mujer posee el extraño hábito de tomar cada mañana su primer orina del día. Esta práctica puede que sea más común de lo que creemos. El boxeador mexicano, tres veces campeón del mundo, Juan Manuel “Dinamita” Márquez, se toma su dosis de orines antes de cada pelea.

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Y hablando de México, allá existe una comunidad urbana que preserva la costumbre ancestral de convertir los cordones umbilicales en productos medicinales. Estas inquietantes y sorprendentes historias son parte de la oferta de Tabú, un programa de NatGeo que explora rituales, costumbres y tradiciones practicadas en distintas sociedades de Latinoamérica.

Con la televisión como vehículo de transporte, Tabú ofrece como principal atractivo la posibilidad de visitar lugares en donde el televidente puede se testigos ocular de actos y situaciones a los que, de otra manera, difícilmente podría acceder.

Se trata de una mirada antropológica a extrañas prácticas, prohibidas o ilegales en otras latitudes. Estas son siempre perturbadoras, por llevar implícitas el punto de vista extremo de quienes las ejecutan, siendo objeto, por esta razón, de incomprensión y desprecio.

Lo valioso de la serie es que abre los ojos al espectador y lo adentra en un mundo donde aquello considerado tabú por la mayoría, es la norma de vida para un individuo o un grupo social. Algunos de los temas versan sobre el variado concepto de la belleza, las drogas, deportes extremos, comidas exóticas, prácticas sexuales incompatibles con los preceptos religiosos adoptados por los grupos dominantes y rituales de sanidad que retan a la ciencia médica.

Es cierto. Tabú tienta el morbo natural del ser humano y despierta el deseo por conocer y observar actos cuyo nivel de peligrosidad, rareza, dolor y perversión, repugnan y cautivan a la vez.

Difícil de creer

Tomemos como ejemplo la belleza extrema, tema del primer episodio que en esta nueva entrega de Tabú saldrá al aire por NatGeo hoy, domingo 19 de setiembre. La pregunta base del capítulo es, “¿existe un ideal absoluto, capaz de trascender épocas y culturas, o es la belleza una expresión subjetiva?”. Tabú intenta responder a la interrogante con la búsqueda de casos en donde las personas retan los rígidos parámetros –impuestos por la sociedad– que definen lo que es bello. Se presenta así la historia de Lyn May, una famosa actriz y vedette mexicana poseedora de un cuerpo envidiable fruto de arduas sesiones en el gimnasio y recurrentes cirugías estéticas. Sin embargo, su obsesión por alcanzar un ideal de belleza, cada vez más perfecto, la llevó a un viaje de transfiguraciones sin retorno.

En este mismo episodio se muestra la transformación de piel de un joven, conforme el mandato de una sagrada tradición de sus antepasados, y el menú típico de un restaurante prehispánico en donde los suculentos platillos son preparados con chapulines, hormigas y grillos, entre otros bichos.

Finalmente, Argentina es el destino geográfico cuna de Majo, un personaje dueño de un voluptuoso cuerpo resultado de treinta y cuatro intervenciones quirúrgicas. El caso cobra mayor notoriedad si tomamos en cuenta que Majo nació hombre y, para poder alcanzar su ideal estético de mujer, se vio forzado a emprender una aventura extrema que lo llevará a una metamorfosis total. En este mismo país, pero en la provincia de Córdoba, una joven desafía los cánones de belleza y pretende imponer la gordura como el modelo a seguir. Ella misma se muestra, con más de cien kilos entre pecho y espalda, como una diva, sensual y bella, digna de una portada en la revista Playboy.

Tabú es por definición todo aquello prohibido de hablar o discutir en una sociedad. Esta prohibición puede ser impuesta por convenciones religiosas, psicológicas o sociales. Tabú, la serie de televisión, nos muestra, sin censura, y con imágenes realmente impactantes, aquellos tabúes inmersos en nuestros rituales, en la forma cómo celebramos los nacimientos o enfrentamos la muerte. Es un mundo fascinante habitado por personajes que se nos antojan parte de un cuento o leyenda, cuando en realidad habitan una realidad oculta que preferimos considerar ajena. Esto es así por tratarse de personas y acciones en conflicto directo, y de frente, con nuestras ideas y prejuicios de lo que es bueno, correcto y normal.

El programa plantea un reto para el televidente: ¿Seremos capaces de ver en estos seres humanos a nuestros hermanos y hermanas de sangre, a pesar de que sus actuaciones y motivaciones son diametralmente distintas a las nuestras? ¿No es la comprensión de las motivaciones ajenas la base para construir un mundo en donde todos podamos aceptar las diferencias como parte de la diversidad cultural de la raza humana?

Podemos intentar una respuesta tras atender la invitación de experimentar lo extraño y grotesco como una forma de enfrentar nuestra propia naturaleza. En estos nuevos episodios, por ejemplo, veremos la muerte con ojos distintos, pues mientras para la gran mayoría es mejor evitar mencionarla o hablar de cualquier tema relativo al inevitable final del ciclo de la vida, en otras culturas latinoamericanas el contacto con los seres queridos ya fallecidos es parte de sus más fervientes creencias. Este contacto va más allá de rezos y ofrendas, e incluye bailes y fiestas que los dolientes (si cabe el término) compartirán con sus difuntos.

La búsqueda de la conexión con lo sagrado por medio de drogas utilizadas en rituales de origen ancestral, vigentes hoy en el corazón de las grandes ciudades del mundo, es otro de los temas presentados en estos nuevos episodios de Tabú. Ahí está el caso de Gerónimo Tejedor, un psicólogo clínico, considerado un chamán o brujo moderno por sus conocimientos de las plantas sagradas de las selvas de Perú, y sus tratamientos del espíritu. También se podrá presenciar la frenética búsqueda de un antropólogo mexicano obsesionado con los llamados “hongos prohibidos” y los arriesgados rituales en torno a ellos.

En esta variada temática el deporte no podía faltar. Solo que en Tabú se verá utilizado como un medio para llevar al ser humano al límite de sus posibilidades, aunque esto implique soportar dolor y castigo extremos. Deportes que no solo requieren de un grado superior de resistencia y exigencia física, pero también de altas dosis de control mental. Deportes que rompen las barreras de género y cruzan la línea entre la feminidad y la masculinidad. Tal es el caso de Sexy Star, una bella mujer que se atreve a darse de golpes en un brutal deporte dominado por hombres.

Exorcismo, fuego, espíritus y demonios, crimen y castigo, amor mancillado, niñez extrema... nada escapa al ojo avisor de las cámaras de NatGeo en Tabú. El desafío está pactado para esta noche. ¿Se anima a enfrentarlo?

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Gerardo Esquivel Guevara 11:49 19/9/2010

El ser humano desde sus inicios ha practicado distintas adicciones. Unas para los asuntos espirituales y otras para los corporales. ¿Le ha servido de algo a hombres y mujeres esto? Tomar porquerías, colgarse "pendientes" de madera, bambú mental y hoy día hasta plástico. Por último, inyectarse y colorcarse silicón por todas partes de su cuerpo para aparentar menos años. Pues sencillamente no se consigue, porque a la distancia y peor de cerca se les nota el aplanchado de su tez, los labios abultados, los ojos achinados, los senos redondos y explosivos y todo esto denota que detrás hay ya varias décadas de estar en este mundo.

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Cuerpos transformados: de la obsesión a lo increíble

Si bien en todos los episodios de Tabú se presentan prácticas que pueden resultar chocantes para muchos espectadores, aquellas que involucran algún tipo de mutilación o transformación del cuerpo humano por medio de tatuajes, perforaciones o cirugías suelen causar un impacto mayor. Máxime si se trata de cambios que involucran la sexualidad, como en el caso de los Muxhes, en Juchitán, México.

Los Muxhes son personas nacidas con el sexo masculino que viven como mujeres tras modificar su cuerpo y son aceptados como tales por la comunidad juchiteca.

Paula Mounts, es otro caso de hombre nacido en un “cuerpo equivocado”. Luego de vivir como hombre durante treinta años, Gabriel, casado con una hija, logró concretar su deseo de convertirse y vivir como toda una mujer.

También los hay como Brigitte Luis Guillermo, quien prefiere no “encasillarse” en ninguno de los dos géneros y optó por llevar una doble vida, como hombre y mujer de manera simultánea.

Con 46 años de edad, él (y ella) lleva implantes de seno y viste de mujer, al tiempo que convive con su esposa y sus dos hijas.

En otros casos igualmente sorprendentes, los cuerpos son alterados, ya no para cambiar o modificar el género de la persona, sino como una forma de mostrarse a los demás o para alcanzar la satisfacción plena con la apariencia física.

Mediante el empleo de técnicas tan extremas como sangrientas, algunas personas deciden modificar su fisonomía de una manera que al común de la gente le puede resultar abominable.

Algunos hasta son capaces de suspender sus cuerpos con la ayuda de ganchos que los atraviesan, todo con el fin de demostrar valentía y talento.

Las modificaciones más repulsivas incluyen la modificación de las orejas y el corte de piel para formar figuras a base de cicatrices, un procedimiento conocido como escarificación.

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