EDITORIAL

El narcotráfico exige decisión

Los diputados opositores juegan a la política con un problema de graves implicaciones para la seguridad nacional

Por primera vez, el país aparece en la lista estadounidense de las naciones más afectadas por el tráfico de drogas

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12:00 a.m. 19/09/2010

El país debe seguir con atención el debate en torno al discurso presidencial del 15 de setiembre. La presidenta Laura Chinchilla escogió la celebración de la Independencia para advertir del reto planteado a las instituciones costarricenses por el narcotráfico y sus abundantes recursos. Las bancadas de oposición, con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) a la cabeza, minimizan el problema y tachan a la mandataria de alarmista e incendiaria.

Entre esos dos polos gravita una decisión trascendental para el futuro de Costa Rica. O creemos, con la Presidenta, en la necesidad de actuar rápida y eficazmente, o nos damos un tiempo para pensarlo, como sugiere la pausada reacción opositora. Costa Rica no es México, dice la verdad de Perogrullo adoptada por los socialcristianos. Mejor dijeran si no temen que pueda llegar a parecerse o si conocen de algún motivo para descartar definitivamente la posibilidad.

¿Es nuestro aparato policial tan eficaz? ¿Está dotado de medios suficientes para garantizar la derrota del narcotráfico? ¿Existe alguna razón para creer que los carteles no están interesados en el territorio nacional? ¿Son nuestras instituciones incorruptibles y aptas para impedir la penetración del crimen organizado? Ningún costarricense en su sano juicio daría respuestas afirmativas a preguntas tan inquietantes. ¿De dónde, pues, la parsimonia de los diputados? Están jugando a la política con un problema de graves implicaciones para la seguridad nacional y se impone el deber de decirlo sin cortapisas.

La evidencia abunda. Por primera vez, el país aparece en la lista estadounidense de las naciones más afectadas por el narcotráfico. La embajadora Anne Andrew advirtió sobre el uso del territorio nacional como zona de tránsito y base para las estructuras de mando y control.

El PUSC estrena una trasnochada veta de luchas “antiimperialistas” que podrían llevarlo a restar mérito a las declaraciones de la diplomática y a las advertencias del Gobierno que representa. La pose es poco creíble en un partido cuyos antecedentes incluyen una derrota electoral, en 1986, atribuible al deseo de intervenir en los conflictos centroamericanos del lado de los intereses estadounidenses.

En la misma época, los socialcristianos derivaron excelentes dividendos del peligro del narcotráfico. Nadie los acusó de incendiarios y alarmistas cuando participaron, entusiastas, de las comisiones legislativas nombradas para estudiar el problema. ¿Quién no recuerda la alusión a una “autoridad política superior” y las campañas socialcristianas basadas en la necesidad de combatir la penetración del narcotráfico en las más altas esferas del poder?

Hoy, el PUSC es adalid de la protesta contra el patrullaje conjunto y fuente de parsimonia frente a los nuevos desafíos de los carteles internacionales. La bancarrota electoral obliga a explorar canteras insospechadas, pero los socialcristianos no deben olvidar la grave responsabilidad adquirida con el futuro y, en el futuro, el país no debe permitir que la olviden.

Si las advertencias estadounidenses no les merecen crédito, los diputados socialcristianos y de otros partidos opositores podrían fijar la atención en pruebas concretas, al alcance de cualquier costarricense. En los últimos cuatro años, la Policía nacional decomisó 102 toneladas de cocaína. La cantidad es una modesta medida de la droga trasegada por territorio costarricense. Es bien sabido que los decomisos representan apenas una fracción del contrabando total. Por cada kilo decomisado, muchos más llegan a su destino.

El país también es testigo de violentos ajustes de cuentas entre narcotraficantes y de continuos arrestos de delincuentes nacionales y extranjeros. La embajadora estadounidense lo dijo, pero las autoridades nacionales están a mano para confirmarlo: las detenciones de los últimos meses “tienen conexión directa con el Cartel de Sinaloa”, uno de los más desalmados flagelos de México.

Los socialcristianos saben, porque participaron de la investigación, hasta dónde los carteles colombianos penetraron las instituciones nacionales en la década de los ochenta. Recuerdan las denuncias de aquella “autoridad superior” y lo cerca que estuvo la presidencia legislativa de caer en manos cuestionadas. Tampoco habrán olvidado el remezón en el Poder Judicial y las ramificaciones del problema en algunas municipalidades. Hoy, no temen a la vulnerabilidad del país ante los carteles mexicanos, quizá más peligrosos y activos. Costa Rica no es Colombia, pero pudo llegar a parecerse. Y, claro, Costa Rica no es México'

La fracción del Partido Acción Ciudadana, ayuna de imaginación e incapaz de aprovechar su número para constituirse en fuerza opositora, transita la vía de los socialcristianos. Por una parte, ofrece apoyo para las iniciativas en favor de la seguridad ciudadana. Por otra, califica el discurso presidencial de “incendiario” y echa de menos una clara política de seguridad. Exigir soluciones es papel de la oposición y hacen bien los diputados del PAC en señalar omisiones, pero hacerlo no implica la necesidad de minimizar el principal problema de seguridad.

Nada hay de contradictorio en compartir la tesis de la Presidenta, en lugar de desdeñarla como “incendiaria”, para luego expresar insatisfacción con la respuesta gubernamental. Con demasiada frecuencia, la oposición del PAC no está dispuesta a perdonarle al Gobierno ni siquiera sus aciertos y contribuye a la confusión de medios y fines.

Los libertarios, por su parte, fueron más consecuentes con el discurso de siempre. No minimizaron el reto de los carteles, pero repitieron su mantra tradicional: “no más impuestos”, aunque sea a los casinos y una modesta tasa planteada para las personas jurídicas. La mano dura contra el hampa propuesta en la campaña recién pasada quedará en espera de financiamiento. Así muelen los molinos de la política nacional. Los del narcotráfico agitan sus aspas con mucha mayor rapidez y decisión.

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comentarios

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MarvinAlexis Schult O 09:38 19/9/2010

Siento, que el problema que tiene que afrontar Costa Rica es precisamente que Costa Rica no es Mèxico ni es USA, tampoco. Esperemos que no pero acordemonos que aparte de toda la violencia y corrupción que somos capaces de generar los costarricenses, está la ayuda o manita que le puedan dar al crimen organizado, algunos y algunas mexicanos, colombianos, centroamericanos, y hasta caribeños de otros países que trabajan o lideran el crimen organizado en nuestro país. Para los políticos, el tono es alarmista, pero están estirando la cobija, hasta que la corrupción y poder del narco, amenaze sus vidas , la de sus familias o los convierta en objeto de extorsiones, secuestros y otros. La decisión que se me hace importante acá es definir claramente que no hay necesidad de atentar contra derechos y garantías individuales que gozamos, para que como colectivo podamos enfrentar la inseguridad y otros flagelos que nos azotan. Tambièn se me hace interesante ver de que lado está el agro, los sindicatos, magisterio , colegios profesionales y la industria turística , si del lado que clama por seguridad o del lado que clama progreso económico...Porque nos vamos a encontrar que a muchos les molesta la violencia que origina el crimen organizado pero no les molesta o dependen parcial o totalmente de los dolares que origina el crimen organizado y el narcolavado de dolares... Tiempo de decisiones!

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Pablo Torre Coto 08:30 19/9/2010

Ha logrado EEUU con sus miles de millones de $ y su guerra de 40 años contra el narcotrafico reducir el trafico dentro de sus fronteras? No. Mas bien el consumo esta en maximos historicos, los precios mas bajos que nunca y las drogas mas disponibles que nunca para los jovenes adolescentes... Para estudiantes de colegio, es mas facil comprar una piedra que una cerveza. Le ha funcionado a Mexico su ataque frontal al narcotrafico para detener la violencia, con sus decenas de miles de soldados y policias desplegados por todo el pais? No. Sino que hoy la violencia llega a niveles comparables con zonas de guerra en iraq y afganistan, y los carteles son cada vez mas poderosos. Pero hoy nuestros politicos quieren que apliquemos las recetas desastrosas de EEUU y Mexico para peliar una guerra que no se puede ganar. No es cuestion de dinero, ni de cuantos soldados traigamos a peliar la guerra. Por cada capo del narco que matemos o arrestemos, hay 3 mas esperando a tomar su lugar. La unica forma de golpear a los carteles donde les duele es regulando el mercado y sacandolos del negocio. Estrategias como la de Suiza donde la marijuana está regulada y se vende legalmente mientras que las drogas peligrosas como la heroina están disponibles a los consumidores de manera gratuita con prescripcion medica han dado resultados mucho mas alentadores que el enfoque militar de EEUU. Nada está haciendo nuestro país peliando una guerra por EEUU, ya es hora de buscar otra estrategia, porque el camino que nos quieren imponer solo lleva a donde está Mexico.

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Edwin Montero Gutiérrez 07:44 19/9/2010

¿Qué nos resta más sino creer y pensar que nuestros diputados no quieren, no aman, no valoran a nuestra Costa Rica? A estas alturas, el pueblo entero unido debiese estar unido en torno a la petición de la Mandataria costarricense para lograr evitar en la medida de lo posible el embate constante del narcotráfico. No se puede ganar una guerra con las manos atadas y por lo que se lee a diario, nuestro país está perdiendo la guerra. Es hora, señores diputados, de despertar y hacer algo valioso por nuestro pequeño pero gran país. Atiendan el mensaje del editorial por favor.

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Fyodor Aadrianov Castro 05:24 19/9/2010

Por un lado este periódico publica que el gobierno carece de estrategia –el gobierno mismo lo reconoce.- Y por este lado defiende una estrategia inexistente o deficiente. Ante la falta de ideas hay que jugar la carta partidista. De eso trata este editorial. El problema de la inseguridad y el narcotráfrico es real, y el consenso es necesario para enfrentarlo. Pero hay una corriente subterránea debajo de esto: el equilibrio entre la libertad individual y el bien común. Miremos al pasado reciente de EE.UU. para ver claramente cómo políticos y sectores extremistas de la prensa, con la excusa de la seguridad nacional, trataron de limitar las libertades y garantías individuales. Por suerte gran parte del poder judicial mantuvo su independencia. Yo viví el ataque del 9/11y sus secuelas. Por eso en 2002 me mudé a Costa Rica. Créanme, los retenes y registros policiales llegan a irritar. No podría vivir en paz conmigo mismo si guardara silencio ante la peligrosa tendencia de este diario a disminuir el estado de derecho y atacar la independencia de poderes, que son la base de la democracia.

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olger quintero acevedo 04:59 19/9/2010

"lo mas cerca a la perfeccion,es el balance",eso dona laura se necesita en CR,nos deterioramos demasiado,se pide inversion extranjera,pero no se protejera esa inversion ni a los inversionistas ni a los que trabajan con ellos,asi con el turismo,los turistas no estan seguros en CR,se lo dice uno que con verguenza ha enviado turismo y los han asaltado,el narcotrafico,los diputados,todo esta corrupto.

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