EDITORIAL

Desordenado reclutamiento de policías

El Ministerio de Seguridad no sabe cuántos oficiales necesita ni tampoco las características idóneas del personal por contratar

Hace mucho la cartera debió contar con una política adecuada de reclutamiento, diseñada para sobrevivir de una administracióna otra

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12:00 a.m. 09/09/2010

La semana antepasada, la Contraloría General de la República presentó al Ministerio de Seguridad los resultados de un estudio iniciado hace ocho meses para determinar la calidad de los procesos de reclutamiento de policías. La conclusión asombra: la cartera no sabe cuántos oficiales necesita ni tampoco las características idóneas del personal por contratar.

En el Ministerio nadie objeta el diagnóstico. “Tienen razón en todas las deficiencias señaladas. La verdad es que somos conscientes de que en materia de selección de policías hay un completo desorden”, dijo la viceministra Flora Calvo.

En ausencia de los estudios y perfiles echados de menos por la Contraloría, la planificación estratégica, táctica y operativa es imposible, sin contar los riesgos propios de manejar un área tan sensible con recursos humanos inadecuados.

El hallazgo conduce a preguntar qué hacían las autoridades del Ministerio mientras ideaban y exhibían avisos alusivos a “una nueva generación de policías”. El público los miraba esperanzado, pensando en una Fuerza Pública mejor formada para afrontar su cometido, pero una omisión tan básica como la detectada por la Contraloría hace mucho por explicar la distancia entre el lema y la realidad. Explica, también, las deficiencias puntualizadas por el ministro José María Tijerino a pocos días de estrenar el cargo. La disciplina es una aspiración demasiado alta para oficiales reclutados a ojo de buen cubero.

El Ministerio de Seguridad demuestra, en su desempeño, importantes limitaciones. Nada hay de nuevo en afirmarlo, porque están a la vista de la ciudadanía. Por eso merece apoyo la actitud pausada de las nuevas autoridades, empeñadas en planificar una estrategia de amplios alcances ante el problema de la seguridad ciudadana. La tentación, frente a necesidades apremiantes, es exigir respuestas inmediatas, con riesgo de precipitación y recursos cosméticos, diseñados para tranquilizar las exigencias del público, más que para resolver el problema.

El nuevo Gobierno promete seriedad y coherencia. Pidió un plazo de tres meses para presentar sus planes. El plazo venció, pero ese no es motivo para perder la paciencia. Las deficiencias, como la demostrada por la Contraloría, son tan elementales que la prisa debe quedar relegada en aras de hallar soluciones con mayor permanencia. Hace mucho el Ministerio debió contar con una política adecuada de reclutamiento, diseñada para sobrevivir de una administración a otra, apenas con los ajustes impuestos por la cambiante realidad. Hace mucho debió conocer, con precisión técnica, los recursos necesarios para desarrollar los programas de seguridad ciudadana.

Si esos elementos no existen, se impone construir a partir de lo más básico, y en ese marco son indispensables el estudio y la planificación. El objetivo debe ser el diseño de una política de Estado, no de la transitoria administración. Solo así se podrá garantizar la continuidad de los programas y algún grado de certeza sobre la solidez de los procesos administrativos.

El tema tiene muchas aristas y lograr planteamientos duraderos exige tiempo, pero las nuevas autoridades no pueden desentenderse de la necesidad de conservar la buena voluntad de la ciudadanía. Para hacerlo, deben informar con franqueza, como lo han venido haciendo, sobre las dificultades existentes. Deben, también, difundir los avances del diseño prometido. El país está en espera y, como en las estaciones de trenes, la paciencia se alimenta de alguna certidumbre sobre el futuro. Es mejor saber que el tren está retrasado quince minutos que permanecer en la ignorancia tras diez minutos de demora.

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comentarios

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Marvin Schult Ortega 15:49 9/9/2010

Hasta que llega la Contraloría? Sigo sin entender y por tanto sigo preguntando: Porque hasta que llega la Contraloría se descubren este tipo de anomalías, negligencias y omisiones oficiales, si supuestamente son profesionales honestos, capaces y honrados los que estan a cargo de departamentos de personal, planificación, auditorias internas, se egrosa buena parte del presupuesto en auditorías externas. O no es culpa de los ministerios y se le puede achacar al Servicio Civil, que pertenece a la Presidencia...Los profesionales de la Contraloría de la República son egresados de las mismas instituciones educativas de los profesionales que trabajan para el Servicio Civil y Ministerios...Que pasa?

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Leonardo Solis 15:00 9/9/2010

Esta situación viene de arrastre por los anteriores administraciones del Estado y se agravó con la paupérrima actuación de la señora Del Vecchio, quien evidentemente mostró que no sabía nada de seguridad. Ahora la directriz debe ser aparte de los retenes (preventivos), también ataque a la delincuencia en sus nichos, no esperar a reaccionar ante un delito. Fortalecer grupos de investigación preventivos y equipamiento adecuado, más bien deben tender a reducir o cuando mucho a mantener la misma cantidad de efectivos de la fuerza policial del país.

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Armando Motta 07:55 9/9/2010

Esto ha sido de toda la vida, la policia no cuenta ni con lo basico. Los policias no tienen buena condicion fisica, entrenamiento, ganas ni disciplina. Muchas veces carecen hasta de la inteligencia básica para realizar tareas sencillas, y ultimamente vemos cada vez a mas policias cooperando con el crimen. Y por que se da todo esto? A los gobiernos no les interesa la seguridad, solo predican con eso en campaña política, pero cuando estan en el poder niegan todo, por consiguiente la misma pereza y desidia se ven reflejadas en sus subalternos. No van a correr a hacer leyes para aumentar la seguridad, tampoco van a disciplinar la policía (que pereza!), los jueces van a seguir con linea floja (porque son flojos!), ni siquiera van a poner a ejercitarse al montón de obesos que conforman la policía hasta que sean aptos para su puesto, a lo mucho van a poner a más policías para que no se note mucho su incompetencia y decir que cumplieron con sus promesas.

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Mª Pilar Ugalde Herrera 06:51 9/9/2010

Por Dios tampoco es de sorrprender, eso lo mira cualquier persona, como es posible que relcuten personas con antecedentes judiciales. No y que ahora pidan 3 meses, si no me equivoco en los numeros este nuevo gobierno ya tiene 4 meses y hasta ahora mira esa minìma y grave deficiencia. me parece que subestiman a la ciudadanìa, contratando sin ningun control, y lo triste es que gastan màs los impuestos que pagamos, porque luego que hacen el daño, bueno el oficial hay que hacerle el debido proceso. No el debido proceso es a quièn lo contratan.

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José Carlos Rivera ortiz 06:01 9/9/2010

Lo que indica este Editorial y lo indicado en el informe de la CGR complementan lo que ya se veía venir. Por todos es sabido que desde hace mucho (quizás siempre), el puesto de policía ha sido para pagar favores políticos o para premiar a "pegabanderas". No hay que ser muy ducho para concluir que para lo políticos de turno ha sido una gran piñata que ni siquierra haya una política clara de reclutamiento. Mucho menos un perfil del policía que necesitamos, procesos de actuación claros y perfil adecuado de los Jerarcas que llegan de turno. No es de sorprenderse que la calidad de los polícias, tanto humana como profesional sea muy baja. Por supuesto que ello ha generado que la población no tenga respeto por el policía y hasta medio tonto lo veamos. Esto simplemente es el resultado del mal manejo que se ha dado a este importante aspecto de la vida nacional. Ojalá alguien le meta mano de verdad a esto y se empiecen a hacer las cosas bien. Lamentablemente son muy pocos los que tienen el poder para meter mano ahí. Pero es necesarísimo y la población lo pide a gritos. Pueblo, analicemos nuestro voto. No elijamos a los de siempre y que no han echo nada y que se pasan de puesto en puesto cada 4 años.

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