París. AFP. Más de un millón de personas, según el Gobierno, y cerca de tres millones, según los sindicatos, tomaron ayer las calles de Francia en una nueva jornada de protestas y huelgas contra el proyecto del presidente conservador, Nicolás Sarkozy, de elevar la edad mínima de jubilación.
Ocho sindicatos convocaron a más de 200 manifestaciones en todo el país contra una reforma que califican de “injusta”.
Las evaluaciones variaban, pero en todos los casos daban la pauta de una movilización gigantesca para oponerse a un proyecto que prevé elevar de 60 a 62 años la edad mínima legal para poder jubilarse y de 65 a 67 para hacerlo con una pensión completa.
El Ministerio del Interior cifró la participación en todo el país en 1,1 millones de personas, en tanto que los sindicatos la situaban en más del doble: 2,5 millones según la CFDT, 2,7 millones según la CGT (principal central gremial), y 3,0 millones según Solidaires.
En la precedente jornada de protestas, el 24 de junio, 800.000 manifestantes, según la Policía, y dos millones, según los sindicatos, salieron a la calle en toda Francia para rechazar el plan.
En París, una imponente columna liderada por los principales dirigentes sindicales partió de la plaza de la República, a primera hora de la tarde detrás de una enorme pancarta que rezaba “Jubilaciones solidarias, empleos, salarios, un problema social”.
Defensa. Banderolas y globos multicolores de los gremios salpicaban en una tarde nublada las columnas de manifestantes dispuestas a defender la jubilación a los 60 años, conquista emblemática de la presidencia del socialista François Mitterrand (1981-1995).
La jornada comenzó con una huelga en la administración –hospitales, correos, empleados y docentes– y los transportes públicos –trenes, buses y metros–, transporte aéreo, servicio audiovisual público y sector privado, como bancos, o empresas como la petrolera Total.
El cese de actividades oscilaba entre 22% y 42% según la dirección y hasta 80%, según los sindicatos.
Esta movilización “hará reflexionar al Gobierno”, afirmó el secretario general de la CGT, Bernard Thibault, al canal de televisión TF1, antes de precisar que la intersindical se reunirá hoy para estudiar los pasos por seguir.
Tras el, el ministro de Trabajo, Eric Woerth, repitió: “Si queremos seguir pagando las jubilaciones, debemos reformar el sistema”. Y anticipó que hoy se reunirá con Sarkozy antes del Consejo de Ministros.
Por intermedio de responsables de su partido, la UMP, el Jefe de Estado dijo ayer que mantendrá “firme” el aumento de la edad mínima, principal punto de una reforma considerada una “prioridad absoluta” de lo que resta de su mandato hasta 2012, pues, afirma, permitirá salvar un sistema amenazado por el aumento de la esperanza de vida y las consecuencias de la crisis económica.