Luego de dos años de estar alejada de los escenarios del país, la coreógrafa costarricense Sandra Torijano, está devuelta con cuatro proyectos, con los que quiere trascender más allá de la danza en el país.
La artista, quien es profesora asociada de la Escuela de Danza de la Universidad de Míchigan (Estados Unidos) desde hace 19 años, trabaja en el próximo montaje de la Compañía Nacional de Danza (CND) e impulsa un programa de intercambio, que beneficiará a artistas y estudiantes costarricenses.
Esta iniciativa consiste en un programa de pasantías, que permitirá a estudiantes de las Artes Escénicas de la Universidad de Costa Rica (UCR) realizar estudios en la casa de estudios donde ella labora.
Además de estos dos proyectos, Torijano le da forma a lo que será una compañía de danza independiente, que creará al lado del actor Álvaro Marenco, y también planea la producción de un espectáculo que se presentará en EE. UU. y Costa Rica junto al Latina Strings Ensamble.
Todas estas iniciativas forman parte de una necesidad de retribuir parte de su trabajo al país; de brindarles oportunidades a artistas jóvenes, así como de transmitirle un mensaje positivo al público, dijo Torijano.
Uno a uno. En el caso de la producción de la Compañía Nacional de Danza, esta obra llevará el nombre de Poesis y es, según explicó su creadora, un canto a la vida, una motivación para que quien la vea sepa que, por más difíciles que sean las circunstancias, siempre es posible salir adelante. Para desarrollar esta pieza, la artista se inspiró en una serie de vivencias de los bailarines y las llevó a escena.
“Esta es una obra que, pese a que viene de adversidades y de situaciones difíciles que tenemos que enfrentar los seres humanos, pretende transmitir fuerza y de vida”, comentó.
Según explicó la artista, en los movimientos coreográficos de su creación, ella trata de plasmar valores que, desde su punto de vista, son la esencia de la vida, entre ellos, el amor, la pasión, la solidaridad y la fe.
Actualmente, la obra está en proceso de producción. Torijano dijo que, aunque la parte bailada está lista, aún falta por definir detalles del vestuario y la escenografía.
Los planes para este espectáculo son varios. Mimí González, directora de la CND, manifestó que algunos extractos de Poesis se estrenarían en la próxima gira de la compañía por varias comunidades (en noviembre) y, posteriormente, se realizará una temporada formal, eso sí, en el 2011.
Paralelo a esta obra coreográfica, Torijano tiene entre manos la creación de un colectivo de danza, junto con Álvaro Marenco.
“Este proyecto de hacer la compañía es producto de una cercanía que hemos tenido por años. La idea es unir nuestros esfuerzos, porque Álvaro es actor; sus hijos, Daniel y Valentina, son bailarines; además, su nuera (la de Álvaro) también baila. La idea es tener un grupo de base y después ir invitando más personas, según los proyectos”, aseguró.
Consultado sobre esta iniciativa –que lleva por nombre Marenco-Torijano–, Álvaro Marenco dijo que el grupo está en un proceso de planeación y con miras a debutar también en el 2011.
El tercer gran proyecto, en el que Sandra está involucrada, consiste en retomar un convenio entre la UCR y la Universidad de Míchigan.
Este trabajo comenzó hace cinco años, y logró enviar cerca de 45 artistas a suelo norteamericano; sin embargo, la idea es que a partir de este año se inyecten más recursos y, por ende, más personas puedan verse beneficiadas.
Para esto, la artista concretó, en julio, reuniones entre autoridades de la UCR y Lester Monts, vicerrector de Asuntos Académicos de la Universidad de Míchigan.
“La idea es que artistas y estudiantes de artes del país puedan ir allá a desarrollar sus estudios. El primero que irá será Eddie Mora (decano de la Facultad de Bellas Artes de la UCR), quien irá a trabajar con estudiantes en octubre y noviembre”, dijo.
Consentido. Aunque todos los proyectos que Torijano tiene son importantes, sin duda el que más la ilusiona es su unión con Latina Strings Ensamble.
Este grupo nació en junio, tras la asociación de la coreógrafa y conocidos músicos como Edín Solís (guitarra), Ricardo Ramírez (primer violín), Caterina Tellini (segundo violín), Maricel Méndez (viola) y Marianela Cordero (cello).
Con ellos, la artista trabajó como coreógrafa y directora escénica, en un espectáculo en el que tocaron obras de compositores latinoamericanos, acompañadas con coreografías.
Tras el éxito del debut, Torijano ahora quiere impulsar el trabajo del grupo. Para esto, concretó que el ensamble pudiera presentarse en noviembre en el Power Center, uno de los teatros más importantes de Míchigan, y, posteriormente, en el Teatro Nacional.
Para ella, lo importante de todos estos planes, es que su cercanía le permitirá a muchos artistas costarricenses aprender nuevas experiencias y compartir su talento en el extranjero.